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jueves, 14 de mayo de 2009

Impresentable

Es tan absurdo y temerario como despertar con resaca y un nombre tatuado en la nalga izquierda.

Este sentimiento no tiene nombre.

Es un remolino que mueve mis sentimientos y no me deja pensar, es un temblor que me obliga a cambiar de estrategia cada momento.

Es irreverente con mis decisiones, es contestatario y revolucionario contra mis propias conclusiones.

Es un suicida en potencia, un impresentable que llama a las cinco de la mañana.

Es un sentimiento inútil, desechable, que por mucho que intento no consigo sea reciclable.




miércoles, 11 de junio de 2008

Fósforo, lucero del alba

A veces solía sentirse así, alejada de su propia vida, espectadora incluso. Sentía que las horas pasaban lentamente como agua viscosa y que ella no tenía ningún control sobre lo que sucedía a su alrededor.


Durante esos momentos le gustaba ensayar sus sueños más absurdos porque esa sensación de tener una capa que la impermeabilizaba de si misma la hacía tan inmune a los convencionalismos que sus sueños podían ser del color y tamaño que le placiera sin tener que preguntarse en momento alguno, que si el que dirán o las apariencias.


Porque se puede pensar que los sueños son libres, pero es una verdad incompleta, cuando era consciente de si misma y tenía ganas de ser otra, imaginaba que se llamaba María del grupo de las Vírgenes, aceptada y querida por todos; pero en momentos como este, le entraban ganas de llamarse María pero del grupo de las Magdalenas, porque en los momentos en que las sensaciones no le acompañaban, no tenía que cargar con el mundo de percepciones cotidianas y en lugar de puta como todos etiquetarían a María Magdalena, ella se erguiría compañera.


Su elección de ser María la compañera le hirió como una punzada en el alma, una situación contraria al momento en el que sentía que no pertenecía a su cuerpo. Eran ya varios años desde que fue la compañera de alguien; “años luz” se decía mientras esbozada una sonrisa, aunque resultaba absurdo se reía de sus propias exageraciones.


Entonces cambio por completo el escenario y no le importo llamarse como se llamaba, empezó a redactar una lista de sus conquistas pasadas “pocas glorias” pensó, antes de entregarse por completo a la depresión le surgieron las dudas y sintió la necesidad de espiar en cuantas listas de conquistas estaría ella, pero sobre todo en cuantas glorias.


La mañana tan solo había empezado cuando el ovillo de los pensamientos ya se había desenredado, sin darse cuenta regreso a su cuerpo poco a poco mientras recordó unos ojos brillantes con una sonrisa inquieta colgando debajo. Por mucho que intentaba no lograba incluirlo en ninguna de sus fantasías, con un suspiro dejaba de lado todo intento porque estaba segura de que lo quería a su lado, en cuerpo y alma. Y que soñar con él era tan poco conveniente como calzarse sandalias en días de lluvia.


No quería convertirlo en el héroe de sus sueños, prefería rescatar retazos de sus recuerdos y revivirlos cuidando que no se manchen con la fantasía, prefería concentrarse intentando recuperar un olor, una caricia, un beso… entonces cuando estaba a punto de tocarlo con la punta de los dedos un vacío en el estómago le provocaba amnesia y tenía que volver a empezar.

Estaba cada vez más cercana a su cuerpo y así le resultaba difícil soñar, como difícil es en general evocar con la mente lo que sabe el cuerpo, cuando se hacen estos esfuerzos se van quemando recuerdos como palitos de fósforos… así que dejó de añorarlo, prefirió que se quedara anclado en la piel, con la esperanza de que sea el destino quien devuelva su fresca presencia a la orilla de sus sensaciones.


Guardó los cerillos que le quedaban, suspiró un poco más antes de despedirse de su recuerdo y volvió a salir de si misma -mientras los documentos se acumulaban en su escritorio- para soñar que en realidad llega el invierno y que el destino le concede la oportunidad de realizar una apuesta en la casilla del amor que tiene su nombre.


martes, 20 de mayo de 2008

Siete vidas

El destino cruel y ludópata, jugó a nuestro favor las mismas veces que jugó en contra. Nacimos desparramadas en extremos diferentes y sin embargo caímos en el mismo rincón del mundo. Estudiamos en colegios distintos, nunca fuimos vecinas, pero las mismas fuerzas que nos separaron buscaron unirnos. La jugada definitiva fue llevarnos a vivir a la misma ciudad, al mismo rincón olvidado de la mano de Dios.


Juntas, atravesamos –casi- todas las etapas de la amistad, cada una se comportó como el lazarillo de la otra a pesar de nuestra ceguera permanente, fuimos escudo, espada, red, catapulta, fuimos lazo, alas, viento. Durante los años infantiles en que recolectaba frases encontré una tan espectacular que de tanto decirla llegué a pensar que era mía, "los amigos son la familia que uno elige"… y bien se que la familia lo es todo.


Aprendimos de la vida al mismo tiempo que lanzábamos pronósticos y hechizos, nos gustaba teorizar pero ser imprevisibles. Pero el abismo nos llamaba más seguido que el camino. ¿Sientes el viento, Lilyth?¿Sientes como se escapa entre los dedos? Tenía ganas de responderle que la libertad me invadía, que no habría manos capaces de detenernos, pero solo pude cerrar los ojos y respirar profundo.


El camino estaba plagado de errores de cálculo, de percepción; el abismo en cambio era como la luz que tienta a las mariposas, ¿te acuerdas? Cuando decía que era mariposa, te reías de mi refutando que solo era polilla. En eso tuvo razón, pero resultaba que a las dos nos gustaba el fuego, no nos importaba quemarnos.


¡Cuánto teorizamos! hicimos cálculos de probabilidad acerca de la repetición de acontecimientos. Inventamos reglas, resumidas hábilmente en una o dos palabras que funcionaban como un mantra protector y poco a poco nuestro vocabulario se fue llenando de frases absurdas para oídos profanos: Está orinado, gritaba que estaba muerto, esta vida mas como sea, la tierra prometida, domingo día del cortejo (novio)…


A veces quisiera preguntarle ¿Cómo lo sabe? Como puede leer la tristeza en mi espalda, el mal humor en el rabillo del ojo y el nerviosismo en mis pies… y cómo al hablar por teléfono le basta que diga “Hola” para que tener un análisis detallado de mi estado de ánimo.


Nuestra amistad a toda prueba sigue creciendo, luchando, cambiando. La distancia nos aleja por temporadas, y ella con la paciencia de un ángel sigue manteniendo mis raíces vivas, inventando lenguajes alternativos donde le basta un silencio para mantener una conversación, una mirada para ayudarme a cargar el peso de mi soledad. Un gesto para saber cuanto la quiero.


Siempre admiré su capacidad de brillar, de mover al mundo, la fortaleza de su ser que no la dejó caer a pesar de las contrariedades que le tocó vivir. Estar a su lado me dio ese toque de “invencible” y ser su amiga me convirtió en un ser irremplazable.


Hoy, me puse a recordar nuestras aventuras, el viaje en coche que "tomamos prestado", las fiestas de fin de año, las cuestiones cotidianas, sus risas, mis carcajadas, mi mala costumbre de llorar primero por la nariz, nuestros secretos, alguna mentira blanca, los silencios, el libro de Marcela Serrano por el que la nombré la custodia de mis diarios y por el que ahora tiene con ella mas de tres cajas, pero sobre todo recordé la promesa de que construiría en su casa una habitación especialmente para mi -con vistas a la calle por si necesito huir a las 3 de la mañana- esa promesa de crear para mi, un lugar al que siempre pueda volver.


jueves, 15 de mayo de 2008

El negocio de la nostalgia

Falta menos de una semana para el estreno de Indiana Jones, quisiera manipular el destino para saber qué sucedería si se tratara de una película con las mismas características pero sin si las sagas previas de un icono del cine de aventura que es Indiana Jones. Tendré que dar, tal como él, un salto de fe para creer que un hombre de las características personales de Harrison Ford cautivaría al público en tales circunstancias. Bajo el supuesto que sea un éxito de taquilla, ¿Contará entre sus seguidores a las nuevas generaciones? O este éxito se deberá -específicamente- a la afluencia de quienes como yo, soñaron durante su infancia, con aventuras similares en compañía del látigo y el adorado sombrero.


¿Hasta donde se estará apelando a los recuerdos? ¿Se puede negociar con la nostalgia? Sucede con el querido Indy; sucedió con Los transformers, Iron Man y muchos otros que valdría la pena analizar por separado. ¿Qué sucede cuando los héroes de la niñez retornan envueltos en nubes de añoranza?


A pesar de que mi perfil de consumidora diga lo contrario, a veces me canso del mercado de la nostalgia. Específicamente a la interminable lista de héroes y villanos de antes, los dibujos animados con los crecí y las películas con las que soñé. Muchas de ellas cuentan ahora con una versión digitalizada, o una nueva dirigida específicamente a los jóvenes adultos de hoy -niños de ayer- que tienen una capacidad de compra interesante, o poco despreciable.


Dibujos animados como Heidi, Jakie y Luca, Marcos, me dan la razón si opino que ha sido mas que todo suerte, que las generaciones afectadas hayan preferido las terapias psicoanalíticas a los suicidios en masa. Y sin embargo seguimos comprando todos estos remakes, re-masterizaciones… básicamente, todos los refritos que nos ofrecen diariamente y que están diseñados para el niño que llevamos dentro.


Es que el pasado es un negocio redondo, siendo adultos ya sabemos como termina la historia de nuestra niñez y adolescencia, ya no nos duele y podemos observarla de palco sin el nerviosismo de las metidas de pata, conociendo el desarrollo exacto de cada momento. La nostalgia es un negocio porque nos vende objetos que nos devuelven a ciertos momentos, desde los que podemos recordar con inmunidad absoluta y pasear a través de los corredores de la memoria, acicalando los recuerdos… mejorándolos.


Aunque me encuentro hastiada, cansada de que me repitan que todo tiempo pasado fue mejor, confieso que tanta campaña publicitaria tiene efecto en mi y sumando un par de motivos más que no quiero confesar, seré de las que vayan el día del estreno a ver Indiana Jones y si me dan la oportunidad, compraré el famoso sombrero para estar más cerca de la niña de ocho años que trepada entre los árboles soñaba que Indiana Jones estaba perdidamente enamorado de ella.


jueves, 8 de mayo de 2008

Las mujeres invisibles

Las mujeres invisibles formamos una legión que aun no ha sido censada, como no podemos vernos ni siquiera entre nosotras no tenemos lideres ni jerarquías, estamos dispersas por el mundo esperando una cura, rogando que un día alguien nos observe de verdad y nos acompañe a recorrer el universo que hemos creado dentro.


Nuestro problema no desaparece después de atiborrarnos de maquillaje, ni al exceder el limite de las tarjetas de crédito en compras absurdas e inútiles, que solo son un consuelo momentáneo para poder respirar un poco mas y comprobar que por lo menos existimos en los datos bancarios. Mujeres incorpóreas incapacitadas para descubrir frente al espejo si las duras dietas han dado resultados, almas gigantes que crecieron sin límite por no tener cuerpos.


Ansiosas por compartir, por descubrir si lo descrito en los libros es cierto, vamos por la vida haciendo caras, gesticulaciones graciosas, obscenas, ridículas, a la gente que nos rodea en todos los lugares imaginables. Cada noche al regresar a casa con el amargo sabor en la boca de no haber obtenido respuesta, dormimos en sabanas de seda virgen que recogen nuestras lágrimas… durante la noche soñamos con hombres de colores que saben mirar y cada mañana después de buscar inútilmente un saludo en el espejo, planificamos nuevas estrategias y rectificamos errores…


A veces, cuando nos quedamos en silencio podemos escuchar algo parecido a la ruptura de un dique en algún lugar lejano, entonces nuestras lágrimas se caen sin pensarlo y nos damos cuenta de que un nuevo miembro ha ingresado… pues ese es el inconfundible sonido de un corazón roto.

Mayo, 2006

martes, 25 de marzo de 2008

Regresando de vacaciones

La ratita presumida se fue de vacaciones y consiguió que le contaran anécdotas y no historias, se saco fotos en cada piedra e hizo gestos y articulaciones que las mujeres invisibles le habían enseñado alguna vez.

Se perdió en cada ciudad que visitó y recorrió tres veces cada calle antes de aceptarlo, para conseguir mimos y llamar la atención se quejó del frío y dijo “tengo hambre” o se planto en una esquina sin querer caminar más bajo el lema “vista una torre vistas todas” pero sabía que no podría irse sin ver cada ventanal.

La ratita fue el peor copiloto de la historia y argumentó que la mala visión no le permitía leer los letreros a tiempo… pero confesó luego que era una farsa, que se distraía en las conversaciones y que prefería inmortalizar los paisajes.

Perdió las palabras cuando vio el África, se sintió diminuta y efímera ante semejante paisaje, quiso llorar pero se enjugó las lágrimas, voló entre las flores silvestres hasta que las alergias y el hambre la hicieron regresar.

La ratita presumida quedó mal acostumbrada, para no extrañar prefiere dormir entre recuerdos y viajes y risas y versos... dejó a cargo a las invisibles, ellas acomodan el desorden, los pendientes... y cumplen todo sin demora.

Acurrucan a la ratita y le cantan canciones de cuna… cuando despierte les contará que una vez fueron el centro del universo.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Mujeres de cuentos de hadas

Aquellas mujeres que dudan de si, que no consiguen creer en su fortaleza interior, las que van a la sombra repitiendo cábalas, las que no escuchan su voz interior. Son las hijas de Dorothy, la niña de Kansas que dejó el hogar -y tal como ella- sus seguidoras se convencen a si mismas que sus logros son fruto, más de la casualidad que de sus propias aptitudes.

Son mujeres que se desconocen totalmente y con frecuencia se dejan habitar por sensaciones de tristeza y abandono. Si las ideas las invaden se repiten a si mismas que no son lo suficientemente inteligentes, si las lágrimas las inundan se las secan con prontitud pues están seguras que son demasiado melodramáticas… cuando el miedo las tiene presas y logran encontrar valor para hacer frente a la vida… jamás… jamás… aceptan que ha sido su fortaleza quien las he protegido y llevado hasta donde están.

Van en la búsqueda de un Mago que habita en Oz, lo imaginan poderoso como ninguno y anhelan que detenga su marcha y les indique la manera de regresar a casa. La vereda que lleva a su encuentro esta llena de señales, pero cierran los ojos ante la posibilidad de que el Mago sea solo un farsante, un hombre solitario que no se deja ver por nadie, un camaleón temeroso, lleno de planes inconclusos, de historias inverosímiles de viajes a Venus.

No puede ser de otra manera, al encontrar al Mago, éste les exige sacrificios extraordinarios para evitar que lleguen a conocerlo, les pide que maten a la bruja antes de buscarlo… ellas creen que no son suficiente, que su amor no puede cambiarlo, no puede tocarlo. Inician entonces viajes de autoexploración, terapias de grupo y regresan después de eliminar una parte suya, pero el Mago huye despavorido, él se sabe pequeño y sin poderes, ellas se sienten abandonadas.

Se quedan las hijas de Dorothy más vacías que antes, sin comprender el diálogo sin partes… y mientras construyen el recuerdo del Mago, sospechan de sus caretas, sospechan de su poder, de los lentes con que debían mirarlo, sospechan del color verde envidia de los cristales… la duda se siembra.

Aunque tarde, llega el día en que calzadas con los zapatitos de rubí, golpean tres veces los talones y algunas deciden regresar a Kansas, mientras otras prefieren antes encontrarse a si mismas y demostrarse de una vez por todas que tienen todo lo que se necesita para ser las soberanas de Oz.

domingo, 24 de febrero de 2008

Aun sin nacer...

Te extraño a morir, aunque casi no te conozco, siento como si nuestras almas se hubiesen encontrado después de muchos años… y cada encuentro es un momento desesperado en el que nos contamos lo que hicimos uno en ausencia del otro.


Debes comprender porque te quiero, es que nos quisimos desde antes.


Cuando estuve en el vientre de mi madre pateaba desesperada por salir y ver la luz, porque yo sabia que iba a encontrarte afuera, entre la multitud, entre la bulla y la discordia… allí estarías, esperando por mi con una sonrisa que reconocería antes de verla, con un abrazo franco y un beso apasionado; allí estarías tu… soñando conmigo en tus noches de soledad.


Dispuesto a esperar una vida a cambio de un sueño.


martes, 12 de febrero de 2008

... Y si piensas en mi... sonríe

Te alegrara saber que las plantas de la terraza no han muerto, que la heladera se ha llenado de verduras y que he dejado la comida precocinada para empezar la aventura diaria de enfrentarme –con valor y constancia- ante los peligros de la cocina.


Estoy convencida de que esbozarás una sonrisa cuando sepas que tiendo mi cama todos los días y procuro levantarme temprano por la mañana. Que en general, mi vida ha dejado de ser el desastre cotidiano por el que tanto temías.


No tendrás que perder el tiempo pensando en mi imprudencia antes de cruzar la vereda, o en las canciones tristes que detenían mi marcha ni siquiera en esa costumbre mía, de preguntarles el secreto de la vida a las mariposas.


Así que no te preocupes si descubres que aún espero tu llamada, no enciendas hogueras ni adiestres palomas mensajeras… tranquilízate pensando que poco a poco y con la ayuda de los días, estoy aceptando tus deseos de divorciarte de toda la familia.

jueves, 7 de febrero de 2008

Tristezas de Lilyth

Estaba a punto de rendirme, dejarme gobernar por la melancolía… pero como quien quiere ver de frente el rostro de su rival tome una lágrima entre mis dedos y la observé detenidamente, buscando respuestas, en ese momento -víctima de su propio peso- cayo lentamente al suelo. Con la misma parsimonia mire a mi alrededor buscando las eternas señales, pero el mundo no había cambiado…


Así que levanté lo que quedaba de mi, me limpié la cara con el brazo como cuando era niña, y decidí dejar de llorar, porque no importa la cantidad de lágrimas que derrame… de todas maneras no servirán de nada.


lunes, 14 de enero de 2008

Elección

La muerte no tiene nada de digno, al dejar el cuerpo no logramos encontrar una pose honrosa que se parezca en algo a las pudorosas del cine rosa. A pesar de que la muerte nos llega a todos, tiene diferentes formas de tocar sobre nuestros hombros.


Encontrar tu hora en el tercer mundo, te hace acreedor de una muerte principiante, como una puta que se enamora de su primer cliente. Una muerte apasionada, joven, inexperta, que se lleva primero a la gente buena con la esperanza de terminar con lo que ella considera un sufrimiento. La imagen que tiene de si misma es la de una samaritana.

La muerte en Europa esta cansada, buscando la jubilación hace un trabajo perfecto, puntual, limpio, organizado, con el papeleo adecuado y tres copias. Después de cada trabajo te entrega un cuestionario de satisfacción al consumidor y te indica cuales son las oficinas encargadas de recibir quejas por malos tratos.

La muerte gringa atraviesa fronteras, al pleno estilo McDonald’s (mas de mil servidas con todo éxito) obsesionada por una prometida promoción se vale de todo, es, creo, una de las muertes mas creativas y adaptables. La muerte competitiva.

Por eso de todas las muertes que me puedan encontrar, preferiría la mía, la querida niña prepúber juguetona y coqueta, quiero que me lleve ella, el día menos pensado, sin previo aviso y con frenesí.


Mayo de 2006

miércoles, 2 de enero de 2008

A dos días de partir

Llueve… como suele llover en Sucre, las descargas eléctricas se escuchan a lo lejos mientras iluminan la ciudad. Las gotas que caen sin control, lavan sus calles… su gente… su melancolía.

Llueve y siento la nostalgia de quien sabe que tiene que partir nuevamente –eterno ir y venir- sentimiento constante de extrañar un lugar. Ya no me quedan lágrimas, simplemente lo acepto.