Parece que este es el mes de las reediciones, dejo a continuación un cuento que tiene mas de un año y sin embargo (debido a su título, asumo) es una de las entradas que mas visitas ha conseguido.
A la pregunta sobre las fantasías eróticas las mujeres solemos guardar silencio o como máximo dibujamos una sonrisa cómplice, muchas veces por pudor, pero también por el hecho de que no se pueden resumir como en el caso de las de los hombres: Pamela Anderson o Angelina Jolie.
Las fantasías femeninas tienen un proceso de preparación largo pero gratificante para las soñadoras. Inicia el momento en que esbozamos dos o tres rasgos de nuestro futuro compañero de orgasmos. Le damos las características generales que debe tener el hombre que nos lleve al cielo, por ejemplo, debe ser inteligente, de buen corazón y con sentido del humor. El siguiente paso es determinar su profesión o área laboral, aquí se nos puede tildar de materialistas, pero el razonamiento es muy simple, no se pueden tener las mismas fantasías con el médico de turno que sabe donde se encuentran cada una de las partes que con el fontanero de emergencia cuya participación estaría mas relacionada a la fuerza bruta que a otro tipo de cuestiones.
La búsqueda de la fantasía erótica femenina ha empezado con algo simple, una idea básica del hombre que buscamos. Hasta aquí, han pasado dos o tres días, porque puede que la lista de sentimientos nobles sea más corta pero especializada o mas larga y pormenorizada de acuerdo a la soñante.
A continuación se crean los detalles, dos o tres anécdotas familiares, la relación con su madre, el tipo de amistades que cultiva, sus actividades de tiempo libre, su participación en médicos sin fronteras o los fines de semana que pasa como voluntario en el área de niños quemados… Una etapa trampa que puede durar entre 2 semanas y un mes para algunas, mientras que otras mujeres se quedaran soñando con las largas cartas que recibirán desde el extranjero y olvidaran por completo que se trataba de una fantasía erótica. Importante recalcar que estas mujeres no son menos felices que las que si llegan a desarrollar por completo sus fantasías.
Quedan algunos detalles, como el lugar y la forma del encuentro: En la sala de espera del teatro principal, donde ataviada de tus mejores galas esperas a la cita que no llega y él “galante y elegante” te entrega una rosa y ofrece su compañía para que disfrutes del Carmen y llores a mares en su refinado hombro. Debo aclarar que no pretendo encasillar a las fantasías femeninas en el teatro o los hombres de tarje y corbata, tan solo pretendo ejemplificar el nivel de detalle que se necesita para alcanzar el cielo.
Algunas mujeres preferirán antes de definir el lugar del encuentro, otorgarle una cara y cuerpo al personaje masculino, para que no exista la posibilidad de confundirlo en medio del espectáculo. Entre estas caras, se pueden nombrar a los mas famosos, que es el recurso simple, “el modelo de Hugo Boss” pulcrito, afeitado, con pinta de metro sexual. Pero también participan hombres más reales, como el vecino de enfrente, el catedrático de psicología y un largo y variado etc.
A partir de aquí, la fantasía fluye sobre ruedas, las situaciones no resultan forzadas y se encuentran al nivel de las expectativas, el proceso en sí ha sido gratificante. Además nos besa como nos gusta, descubre nuevos horizontes de placer con sus caricias y sus movimientos nos hacen sentir que nos conoce mejor que nosotras mismas. Los sentimientos son profundos y eternos… aunque él tenga que partir a la mañana siguiente pues la guerrilla de algún país extranjero solicita su participación en la lucha contra el sistema capitalista.
A la pregunta sobre las fantasías eróticas las mujeres solemos guardar silencio o como máximo dibujamos una sonrisa cómplice, muchas veces por pudor, pero también por el hecho de que no se pueden resumir como en el caso de las de los hombres: Pamela Anderson o Angelina Jolie.
Las fantasías femeninas tienen un proceso de preparación largo pero gratificante para las soñadoras. Inicia el momento en que esbozamos dos o tres rasgos de nuestro futuro compañero de orgasmos. Le damos las características generales que debe tener el hombre que nos lleve al cielo, por ejemplo, debe ser inteligente, de buen corazón y con sentido del humor. El siguiente paso es determinar su profesión o área laboral, aquí se nos puede tildar de materialistas, pero el razonamiento es muy simple, no se pueden tener las mismas fantasías con el médico de turno que sabe donde se encuentran cada una de las partes que con el fontanero de emergencia cuya participación estaría mas relacionada a la fuerza bruta que a otro tipo de cuestiones.
La búsqueda de la fantasía erótica femenina ha empezado con algo simple, una idea básica del hombre que buscamos. Hasta aquí, han pasado dos o tres días, porque puede que la lista de sentimientos nobles sea más corta pero especializada o mas larga y pormenorizada de acuerdo a la soñante.
A continuación se crean los detalles, dos o tres anécdotas familiares, la relación con su madre, el tipo de amistades que cultiva, sus actividades de tiempo libre, su participación en médicos sin fronteras o los fines de semana que pasa como voluntario en el área de niños quemados… Una etapa trampa que puede durar entre 2 semanas y un mes para algunas, mientras que otras mujeres se quedaran soñando con las largas cartas que recibirán desde el extranjero y olvidaran por completo que se trataba de una fantasía erótica. Importante recalcar que estas mujeres no son menos felices que las que si llegan a desarrollar por completo sus fantasías.
Quedan algunos detalles, como el lugar y la forma del encuentro: En la sala de espera del teatro principal, donde ataviada de tus mejores galas esperas a la cita que no llega y él “galante y elegante” te entrega una rosa y ofrece su compañía para que disfrutes del Carmen y llores a mares en su refinado hombro. Debo aclarar que no pretendo encasillar a las fantasías femeninas en el teatro o los hombres de tarje y corbata, tan solo pretendo ejemplificar el nivel de detalle que se necesita para alcanzar el cielo.
Algunas mujeres preferirán antes de definir el lugar del encuentro, otorgarle una cara y cuerpo al personaje masculino, para que no exista la posibilidad de confundirlo en medio del espectáculo. Entre estas caras, se pueden nombrar a los mas famosos, que es el recurso simple, “el modelo de Hugo Boss” pulcrito, afeitado, con pinta de metro sexual. Pero también participan hombres más reales, como el vecino de enfrente, el catedrático de psicología y un largo y variado etc.
A partir de aquí, la fantasía fluye sobre ruedas, las situaciones no resultan forzadas y se encuentran al nivel de las expectativas, el proceso en sí ha sido gratificante. Además nos besa como nos gusta, descubre nuevos horizontes de placer con sus caricias y sus movimientos nos hacen sentir que nos conoce mejor que nosotras mismas. Los sentimientos son profundos y eternos… aunque él tenga que partir a la mañana siguiente pues la guerrilla de algún país extranjero solicita su participación en la lucha contra el sistema capitalista.

