Soy feminista, durante alguna etapa de mi vida lo he sido sin tener idea de
lo que significaba esta palabra, en otros momentos he sido un hombre con tetas
gritando que era feminista, a veces no he tenido conciencia de que lo era y
otras, simplemente no he tenido conciencia de qué era.
Y así vamos por la vida, me gustaría poder tener un compromiso más profundo
y despertar cada mañana feminista, lavarme los dientes feministas y comerme la
lechuga feminista, pero no es cierto, a veces, sobre todo cuando no tengo
conciencia de mis propios actos, soy el reflejo de mi educación, el medio y las
tontas decisiones del día a día… y de repente, siento un dolor similar a
pillarse los dedos con la puerta y despierto para volver a girar en esa rueda
de hámster que es mi vida.
Viviendo en Europa he conocido a muchísimas mujeres que no quieren
encasillarse con el término feminista, las entiendo, el feminismo tiene mala
prensa, (insertar aquí los estereotipos acerca del feminismo y las mujeres feministas,
que tenga cada lector/a) yo misma no encajo en los preconceptos que tengo,
aquella idea que “pienso que piensan” de las feministas: no soy una amargada,
es más me considero afortunada y feliz. No soy lesbiana, aunque de haber podido
elegir lo habría hecho por convicción ;) llevo una vida sexual saludable, no
envidio el pene de nadie, no quiero venganza ni revanchismo… y aun así, soy
feminista.
Puede que, no querer ser feminista esté basado en dos grandes supuestos:
Que no es necesario, ya que los derechos de la mujer se han ganado para siempre
y no existe una manera de volver atrás. Y que la meta ya se ha conseguido, que
las hijas de lilyth vivimos una realidad de equidad de género. Sin embargo,
este en mundo que habitamos, no es verdad ni la primera ni la segunda idea.
Pueden preguntarles a las españolas si no les han quitado parte de sus derechos
de un plumazo, relegándolas nuevamente a la posición de eternas menores de edad
con la nueva ley contra el aborto.
A veces, uno tiene la idea de que el feminismo solo se aplica en países el África,
o de países subdesarrollados, tercer mundistas, en vías de desarrollo, cuyos
nombres es difícil de recordar e incluso de pronunciar. Pero hagamos números, hablemos
de población por continentes, utilicemos los datos de nuestra querida
Wikipedia.

¿Cuántos continentes ponemos en la bolsa de la equidad? ¿Asía? No ¿África? No.
Es una “suerte” que los colaboradores de wikipedia consideran que América es un
continente que debe mostrarse por separado, pero tenemos un No para Sudamérica. Dejando (a
grandes rasgos por supuesto) a Europa, Norteamérica y debido al desconocimiento, Oceanía, como los únicos representantes
de la equidad. -Tomando conciencia, por supuesto que existe una serie de países
que deberían separarse de ésta suma, como es el caso más evidente de Rusia y
casi todos los países de la Ex URRS, como también México de la parte de Norteamérica…
pero no vamos a dar ese bocado, porque entonces los datos se harían todavía más
depresivos-. Hablamos entonces de un 19% de población aproximadamente. Un 19%
que vive en las condiciones de equidad conocidas como las mejores.
Eso quiere decir que de cada 100 mujeres que hay en el mundo, 19 tienen la
oportunidad de una vida plena, mientras que 81 están destinadas a la subordinación,
en el mejor de los casos, la crueldad en su mayoría.
Entonces, si, soy feminista, y como decía a veces tengo vergüenza de no
poder tener una convicción más fuerte y ser feminista mientras duermo y
mientras me preparo la comida. Soy feminista por ese 81% de las mujeres que
pude ser y -por alguna gracia misteriosa que no comprendo- no fui. Tomo
conciencia de mi suerte, de mi vida y hago pleno uso de mis derechos y responsabilidades.
Soy mujer y soy feminista.