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jueves, 14 de mayo de 2009

Impresentable

Es tan absurdo y temerario como despertar con resaca y un nombre tatuado en la nalga izquierda.

Este sentimiento no tiene nombre.

Es un remolino que mueve mis sentimientos y no me deja pensar, es un temblor que me obliga a cambiar de estrategia cada momento.

Es irreverente con mis decisiones, es contestatario y revolucionario contra mis propias conclusiones.

Es un suicida en potencia, un impresentable que llama a las cinco de la mañana.

Es un sentimiento inútil, desechable, que por mucho que intento no consigo sea reciclable.




sábado, 13 de septiembre de 2008

La vida continúa

Hace muchos años descubrí en un golpe de azar una película que marcó muchas de mis fantasías, por ejemplo, vinculó para siempre la figura de Nacha Guevara a la mismísima muerte. Además que me quedó la duda existencial de averiguar cual era la palabra que en imágenes significaba Literal para las palabras… pues nunca he podido conocer cual es la palabra exacta para denominar la situación en la que Dario Grandinetti (el actor de la película El lado oscuro del corazón) apreta un botón en su mesa de noche y la acompañante de turno cae al vacio… pues mas de una vez se dice “la mando a volar” cuando un lado de la pareja decide volver a la ruta de los solteros.

Toda esta explicación para llegar a un punto simple, hace días que tenía un poema en la cabeza, uno de Oliverio Girondo, paseando por el blog de Kamilah encontré el poema que me rondaba en la película que tanto me ha marcado, sin mas, que lo disfruten.






domingo, 24 de febrero de 2008

Aun sin nacer...

Te extraño a morir, aunque casi no te conozco, siento como si nuestras almas se hubiesen encontrado después de muchos años… y cada encuentro es un momento desesperado en el que nos contamos lo que hicimos uno en ausencia del otro.


Debes comprender porque te quiero, es que nos quisimos desde antes.


Cuando estuve en el vientre de mi madre pateaba desesperada por salir y ver la luz, porque yo sabia que iba a encontrarte afuera, entre la multitud, entre la bulla y la discordia… allí estarías, esperando por mi con una sonrisa que reconocería antes de verla, con un abrazo franco y un beso apasionado; allí estarías tu… soñando conmigo en tus noches de soledad.


Dispuesto a esperar una vida a cambio de un sueño.