martes, 27 de noviembre de 2007

Mayday, mayday

Las cuestiones cotidianas me regresan a casa, me obligan a traer uno a uno mis pensamientos y ocupan mi cabeza con cuestiones simples como la cena, las tareas pendientes… poco a poco va perdiendo fuerza esa voz interior que grita y necesita información, sin quererlo me alejo de mis preocupaciones más importantes y enfoco el esfuerzo en las más superficiales… ¿Tengo algún pendiente? ¿Estoy olvidando a alguien? ¿Puedo empezar a preparar la maleta sin que parezca desesperado?... y así recupero la calma y retomo a la rutina de soñar despierta.

Entonces ocurre lo de siempre, un problema no resuelto el día anterior que se instala en la neurona más histérica, me impide concentrarme, comer, dormir… empiezo a enviar mensajes de auxilio, caritas de llanto, sensación de agobio para los poco afortunados seres que me conocen.

Empiezo las declaraciones, “todo está perdido”, “toda va mal, todos de jamón, ninguno de queso”… aparece entonces el héroe cotidiano, un ser creado a partir de unas palabras, fotos y voces imaginarias dispuesto a tender una mano. Para mi ha sido suficiente, desde hace un tiempo es un personaje más que corre en los fértiles campos de mi imaginación y lo agobio como si lo conociera de toda la vida. Mensajes cada dos segundos “¿Ya esta?” “¿Qué haces?” “¿Existe una solución posible?” “buuu buuu, snif, snif” mi héroe opta por la paciencia en lugar de la locura y un segundo antes de que me de por vencida encuentra la solución.

¡Hurras! ¡Fanfarrias! Agradecimiento infinito, lágrimas de felicidad… monumentos al soldado desconocido y un sentimiento de deuda que saldaré tarde o temprano. Dispuesta a dormir hago un recuento, seguramente le hice perder tiempo y lo saqué de sus casillas, pido disculpas mentales por el comportamiento. Media hora más tarde, después de eliminar la adrenalina que corría por mi cuerpo dormí tranquilamente con una sonrisa en los labios, tal vez soñando con quien a pesar de no conocerme ni tener ninguna obligación se detuvo un momento para ayudarme… sin importarle que estuve a punto de llevarlo a la locura.

3 Invisibles:

WILLY ARDAYA dijo...

El ver como el día va transcurriendo sin importarle si lo que tenías que hacer se cumplió, o quien tenías que atender sehizo así, es desesperante. Desespera saber que hay muchas cosas por hacer y estás ahí quieto sin saber que es lo mas urgente o importante para hacer, ya que el tiempo no dará para que lo hagas todo... nos lleva al electrisante momento de tomar desiciones, desiciones que lograrán que hagas algo pero que dejes pendientes aún.

Creo que el tiempo es corto, pero al menos lleguemos al final del día satisfechos por haber dado lo mejor de nosotros sin importar si se acabó con todas las tareas... simplemente DEMOS LO MEJOR...

SALUDOS Lylyth

Xuffo dijo...

Sin palabras. Yo también tuve una experiencia similar, pero creo que estube del otro lado. Hasta pronto y sacias.

Lilyth dijo...

Willy, tenes razón, a veces lo urgente prima ante lo importante y las horas no alcanza para todo lo que tenías planeado... entonces no queda más que respirar, evaluar si realmente has dado el 100% de tu capacidad y si es así recordar que roma no se construyó en un día.
Saluditos

Xuffo ... ;)