Un grupo -de intelectuales, afortunados, librepensadores, ingenuos, del tipo que sea, no importa, basta con saber que se trata de un grupo reducido en número- “tiene una idea”, la analizan, le dan forma, la alimentan mientras es pequeña y necesita cuidados, la dan a conocer al mundo, la promulgan. La sociedad se escandaliza, cierra los ojos ante la criatura y la rechaza, busca argumentos, hecha mano de la religión, las buenas costumbres y la moral, convence a todos para ir en contra de ese grupo, los persigue, los anula.
La idea pasa a la clandestinidad o al olvido.
Transcurre un tiempo, que para las ideas pasa de manera diferente, y es recuperada de cajones perdidos, son otras mentes quienes le dan cobijo, la cuestionan, la remiendan, la mejoran, son mas bocas las que se prestan para que la idea hable a través de ellas, son más oídos los que hacen de puente para sus viajes. La mitad de la sociedad le cree, la mima, la comenta, la otra mitad recordando el pasado le teme y la mira con recelo, sigue echando mano a la religión, la moral y las buenas costumbres, pero sus argumentos han caducado y no tienen el mismo efecto.
Las generaciones cambian, nacen, mueren; mientras las ideas siguen viajando a través de orejas y lenguas puente.
Un día regresan a escena, la sociedad entera la piensa y mastica.
En un alarde de originalidad la dice el protagonista de la serie de moda.
Se olvidan los recelos.
No se sabe cuando, la sociedad despierta y la idea es luz que alumbra a todos, cada quien piensa que ha inventado un razonamiento importante y mientras se cepilla los dientes se pregunta porque no la ha patentado.
Entonces la idea muere, los finales se pueden adaptar a cada gusto, las hay buenas que pasan a la inmortalidad, las que no estaban listas para cruzar al otro lado, se atan a la maquina artificial de vida para ideas -los prejuicios- mientras que las mas, mueren sin pena ni gloria y son enterradas en un foso común, nadie las llora, ni siquiera las propias ideas que esperan ese destino, les parece romántico que con su propio ser se prepare el abono que dará vida a las nuevas ideas que están por nacer.
