Empezó como una conversación común entre amigos que comentan las noticias a falta de cambios climáticos importantes en los últimos días, entonces se puso sobre la mesa el equipo de gobierno del actual presidente de España, Zapatero y aunque el rumbo “feminista-machista” se veía venir no fui capaz de distinguir a tiempo el momento en que la conversación llegó a este punto y me tomo por sorpresa. Mientras nos fuimos alejando de los temas políticos algunas de las opiniones vertidas me dejaron bastante impresionada.
Una de las principales sentencias, camufladas entre vaticinios del desempeño de las mujeres de ZP, me quedó dando vueltas en la cabeza la afirmación de que las mujeres que triunfan en sectores tradicionalmente masculinos, muy dentro suyo piensan “todo esto es para demostrarles que las mujeres pueden hacerlo tan bien o mejor que los hombres” como aun no he triunfado en la vida, no puedo por cuenta propia dictaminar la veracidad o falsedad de esta aseveración. Sin embargo, me resulta difícil imaginarme a mi misma dedicando el sueño de toda mi a la supremacía femenina y maldiciendo a todos los hombres que importunaron mi camino.
Opino que el mundo laboral en España ha cambiado y se han abierto posibilidades que antes hubieran sido directamente imposibles: acepto sin embargo que el camino es largo, que aun se tiene el denominado “Techo de cristal”, una prueba de ello es que la noticia del nuevo equipo de ZP ha rondado los noticieros una semana ¡nueve mujeres y ocho hombres!, sin contar los comentarios de países vecinos, pero cada vez se encuentran un paso mas cerca de que los puestos tanto los comunes como los importantes sean diseñados para seres humanos sin importar su sexo.
Por lo que en este ambiente donde cada vez es más natural el desempeño de la mujer en cualquier área masculina, el pensamiento femenino también va cambiando y vamos superando poco a poco la necesidad de tener que demostrar que no nos hace falta un pene para pensar. Es posible que queden aun vestigios de este comportamiento, pero se va reemplazando por la búsqueda de la realización personal, la búsqueda de objetivos al igual que los hombres, personales, básicamente humanos.
Casi de la mano del tema anterior, hablaron del estereotipo de mujer “jefa” mala leche, esas personas imposibles que parece vivieran una eterna menopausia, pero a riesgo de caer en un error me animo a decir que es un estereotipo anticuado, forjado sobre la idea de que muchas de estas mujeres vivieron bastante estresadas debido a que tuvieron que elegir entre realizarse como personas o como seres funcionales dentro de su sociedad (o sea mujeres de éxito o amas de casa) básicamente un estereotipo basado en la insatisfacción femenina debido al descuido de una parte suya.
Pero si van a poner esta carta sobre la mesa, tendrán que aceptarme la carta comodín de que existen muchos jefes mediocres, pero las jefas son excelentes, más eficientes, pues fuera del sexo, la diferencia esta en que -antes con mas fuerza que ahora- para llegar a un puesto de poder o reconocimiento, siendo mujer debías ser la excelencia en persona o no se te tomaba en cuenta. Esto sin embargo no es un absoluto ni mucho menos, es una explicación que busco, porque no creo que las mujeres se vuelvan totalmente intransigentes cuando ocupan puestos de poder.
Dejo muchas ideas en el tintero, divagar a altas horas de la madrugada tiene como resultado un montón de letras dispersas, unas ideas cansadas y el sinsabor de tener que preguntarte una vez más, hasta donde han llegado los cambios.

