viernes, 8 de mayo de 2009

Sergio Mercurio en España

Me invade la nostalgia, Sergio Mercurio esta en España y no tengo dinero suficiente para viajar a Segovia y ver su obra “El titiritero de Banfield” en el Festival internacional Titirimundi, en general no me importa vivir ajustada mirando las vitrinas desde afuera pensando que en algún momento podré comprarme las zapatillas que tanto galanteo, pero hoy me ha dado un dolor en el pecho al comprender que por mucho que hipoteque el alma no podré reunir el dinero suficiente –ni a tiempo- para viajar y verlo.

Sergio Mercurio se denomina el titiritero de Banfield porque (entonces, no se ahora) era el único en su ciudad. Como muchos soñaron y pocos lograron viajó a través del continente latinoamericano desde el año 1992 al 2004 atravesando Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, y México, realizando más de 1000 presentaciones.

La trilogía de su repertorio la componen: "El titiritero de Banfield", estrenado en Bolivia en 1995; el segundo es "En Camino" estrenado en Banfield en 1997 y "De Banfield a México", su tercer espectáculo estrenado en Uruguay.

Quienes puedan asistir se presenta los días 8,9 y 10 en C. DE SANTA CRUZ LA REAL (IE UNIVERSIDAD) y el 12 en PEROGORDO (CENTRO PENITENCIARIO) Segovia. Un espectáculo garantizado.

Les dejo un monologo suyo (aunque los mejores diálogos los tienen sus títeres) de la obra “De Banfield a México”

Hay días que nazco con unas ganas de ser caballo, pero sólo llego a dentífrico; otros despierto herrero y no entiendo qué hago tan lejos del fuego.

Hay días que despierto lejos, en casa de novias que perdí cuando era un perro; el mejor amigo del hombre; y me vuelvo volando pensando qué hacen esas alas de memoria saliendo de mi pecho.

Hay días que suspiro de hambre, pero no puedo comer, porque existo vomitando.

Hay días que despierto mi madre y por fin me extraño.

Hay madrugadas que al no poder dormir, salgo con los murciélagos a comer estrellas al campo. Pero siempre amanece y ellos se vuelven a las grutas a dormir un rato.

Hay días que peleo con fantasmas que se disfrazan de condones y quieren disfrutar por mí.

Hay días que nazco y no hay nadie, ni nada en ningún lado, por suerte a las 24 horas vuelven los días comunes llenos de un deseo vacío.

Hay días que me enamoro de una cebolla y resulta una sandía, días que doy mis manos y las pierdo y ando manco, con mis muñones sangrosos, incapaz de hacer algo mientras me meo encima.

Hay días que nazco nube y muero de la risa de los giles que me miran y dicen que yo me transformo en otras cosas.

Hay días que la memoria me prohibe la esperanza.

Hay días que pierdo la memoria y a todas las mujeres que se me cruzan les digo “Hola mi amor. Yo tampoco te soporto”, con lo cual evidencio mi relación antigua o pronostico la futura.

Hay días que escribo “poesía”, a veces le pongo acento en la i, otras no.

Hay días que no paran de cruzarme árboles diciendo que me quede con ellos, que en cualquier momento vuelve el viento.

Hay días que nazco mujer, y me siento bien, al rato mal, después de nuevo bien, después odio sentirme mal, al final hago lo quiero y no sé por qué.

Hay días que me olvido de despertar y eso es un quilombo, porque tengo que golpear el ataúd como dos días para que se dignen a abrirlo.

Hay días (estos son los más lindos) que nazco inodoro y todos se cagan en mí, pero yo estoy feliz y por más que muchos vienen con el diario y las noticias, ni se me ocurre convertirme en político para cagarme en todos.

Hay días que nazco y son días repetidos, días viejos, días de antes; ahí aprovecho que ya sé lo que va a pasar y pongo un aviso de adivino en el diario. Pero para cuando llaman, el día repetido ya pasó y yo no tengo la menor idea de qué sucederá.

Hay días que voy a Rusia a afiliarme al partido comunista, o se me ocurre cruzar el muro de Berlín; otros días escribo “Libertad” en una pared y después ando media hora explicando que no es un grupo de rock.

Otros días me muero bien temprano para estar un rato con el abuelo y al menos sosternerle la escalera mientras le pinta la mansión a San Pedro y me recrimina ignorancias. Después él me pide que viva un poco más; por eso me vuelvo.

Otros días me aborto para ver si es verdad aquel dolor.

Hay días que me encuentro con todos mis amigos y los giles se pelean entre ellos y se van antes de que yo les cuente que había comprado helado.

Hay días que me encuentro una lámpara maravillosa y le pido que Banfield salga campeón del mundo y me aparece un cartel que dice “ Game over”.

Hay días que decido ser un héroe y me pongo a estudiar inglés y computación.

Otros días me decido a ser noble y comienzo a trabajar la tierra, pero a la noche me emborracho y pierdo la tierra creyendo que doy un autógrafo.

Nunca desperté hoja o mármol.

Nunca más desperté niño, y creo que lo extraño.





7 Invisibles:

Cecy dijo...

Y yo en que ando distraida, que no lo conozco.
Mi dios me ha encantado.

besos Linda!

aminuscula dijo...

No le conocía, pero creo que me gustaría verle actuar. Aish, los dineros... Pero bueno, mientras sólo falte para eso, no nos podemos quejar.

Un beso

Duncan de Gross dijo...

No conocía al tipo, me gusta lo que hace, es un artistazo ;-) Besotes y Miiaaus Ly!!

BUENAS NOTICIAS dijo...

Yo tampoco lo conocía, Lilyth, pero me ha encantado!!! ¿Sólo va a Segovia? ¿No viajará a ningún otro lugar de la Península? La próxima vez que esté por aquí, me apunto...
Un beso gordo!

Stanley Kowalski dijo...

No tengo la menor idea quién es, pero con ese monólogo no necesita mas carta de presentación. Genial!!
Cuando venga a Buenos Aires iré a verlo.

BESOTES Y BUEN FINDE!!!!!!!!!

Soportándome dijo...

Yo pierdo la memoria, quiero ser caballo y delfín.

Cómo me ha gustado

Stanley Kowalski dijo...

Gracias diosa, sos un amor!!!

BESOTES