sábado, 11 de julio de 2009

Apologia de una Bruja potencialmente anarquista

No lo decidió de la noche a la mañana, sopesó alternativas una por una, elaboró extensas listas de pros y contras y luego de la respectiva valoración no encontró razón alguna que le obligara a mirar atrás. Maletas en mano se permitió el último acto sentimental y emitió un suspiro nostálgico mientras decía adiós con la mano a su querido “Había una vez” rumbo al añorado “Lugar lejano”.

Con aplicación estudiantil leyó todas las guías de la “Witch on the road” memorizó programas del “Magical Geographic” en los que se detallaba su destino. Pero nada la preparó para lo que le tocó vivir: Interrogatorio en aduanas exigiendo el permiso –“actualizado y sellado en la embajada por triplicado, por favor”- de la Portación de varitas mágicas, registro internacional de Tenencia de polvos mágicos y vacunas especiales que le autorizaran el ingreso de “Ingredientes vivos”.

El siguiente paso: Buscar trabajo. Gracias a la acumulación de conocimiento familiar, era experta en la preparación de pócimas, no existía en el mundo una receta que no pudiera seguir, sin embargo, ella soñaba con escribir alguna; crear la pócima perfecta con resultados asombrosos. Pero “Había una vez” era tajante en cuanto a sus leyes,

- Los príncipes Debían ser azules.
- Las brujas Seguían las recetas. Y
- Los libros las Escribían y dictaban.

Por de más esta explicar que no era un trabajo remunerado, preparar pócimas era la obligación de una bruja bien comportada.

Cuando intentaba explicar los motivos por los que dejó atrás su terruño elegía la explicación simple: TRABAJO. Pero esta palabra tenía el don de convertirse en ovillo que se desenredaba para guiarla hacia lo más profundo de sus sentimientos.

“Había una vez” le pagaba en orgullo –falsa moneda- a cambio de su trabajo de preparadora de pócimas su familia recibía una razón que le permitía alimentar el orgullo familiar, pero nada que se pudiera intercambiar en el mercado bursátil. Y es bien sabido que no se puede vivir del orgullo, pues la única manera de prepararlo es al horno y a la larga es dañina para el hígado.

Entonces pensaba en RETRIBUCIÓN JUSTA y aún así era una respuesta incompleta. En un “Lugar lejano” le otorgaban una retribución conveniente por su jornada laboral lejos del fogón. Ésta le permitía vivir dignamente y ahorrar una que otra moneda para sus vacaciones en Oz. Con todo eso, la verdadera palabra que resumía sus razones era OPORTUNIDAD, carente de sentido si no se daban mayores explicaciones.

Ella quería la oportunidad de trabajar donde se sintiera útil (creando pócimas), recibir retribución justa y ser reconocida por su trabajo como un individuo, lejos de su género, origen o condición. Quería ser parte del mundo como una pieza de un puzzle y no como carne de cañón como le había tocado ser por herencia.

Tal como siguen las historias que ocurren en estos lugares, pasaron más de mil años y la Bruja apátrida no perdía la esperanza. Cada tanto llegaba a sus manos la noticia de que más brujas participaban en el proceso de creación de pócimas: Como talladoras del atril donde se acurrucaba un libro; Como hábiles tejedoras de sus hojas mágicas; Incluso alguna, la más preparada, llegó a diseñar los dibujos de la portada. Aunque la llenaba de orgullo sabía que no era suficiente y que casi se convertía en farsa, en realidad ninguna bruja tenía la tinta del poder en sus manos.

Y el estancamiento le preocupaba, sobre todo al escuchar a jóvenes hechiceras –hijas de brujas pioneras en el trabajo lejos del fogón- decir que al crecer volverían a sus raíces, como las abuelas suyas a repetir conjuros y memorizar ideas. Porque no tenía sentido la doble jornada, porque se estaban perdiendo los valores familiares, porque si insistían en trabajar fuera de casa el sistema económico colapsaría, porque la sola idea las dejaba agotadas, porque no palpaban un avance real de su condición de brujas… porque no les daba la gana.

Tenía entonces ganas de explotar, de organizar mítines y repartir panfletos o escribir el maravilloso conjuro que solucionaría el conflicto… pero la impotencia le ganaba la partida, en las tardes de sol añoraba el hogar y sentía deseos de regresar, preguntar a la Malvada Bruja del Oeste por el diseñador de sus zapatitos de rubí, repetir que no hay nada como el hogar y regresar a donde las cosas no cambian para seguir contando historias intemporales que empiezan con tres palabras mágicas:

“Había una vez”…

19 Invisibles:

BUENAS NOTICIAS dijo...

Ay, me ha encantado la historia de esta brujita, aunque me parece que siente mucha nostalgia de "Había una vez", a pesar de sus leyes estrictas. ¿Por qué no regresa? Una de las cosas que más me entristecen es la nostalgia por la patria lejana.... El final me ha conmovido, Lilyth. Precioso relato.
Te mando un beso gigantesco

Cecy dijo...

Nada me gusta mas que los cuentos que me mantienen un rato alejada, como esto que me transporto un ratito.
Chas gracias Nena.
Me encanto.
Porque dicen que no existen, pero que las hay.

Besotes.

aminuscula dijo...

Tenemos aquí a una bruja revolucionaria que vive entre sus dos mundos. Pero es que es tiempo de dos mundos para todas las brujas, a todas nos come el deseo de crear pócimas nuevas y a todas nos da miedo hacerlo alguna vez y queremos volver a los orígenes... Pero seamos valientes, aún sin tener la tinta en nuestro poder. Escribamos de todos modos como van a ser los mundos y la magia más adelante.

Besos brujita.

g| George dijo...

Pues tienen toda la razón, lo cuentos son de esas lecturas que te agradan, que te pierden, que te hacen volarm imaginar y perderte por minutos y olvidar lo demás. EL cuento esta buenísimo y bien escrito. Un saludo.

Stanley Kowalski dijo...

Me encantó este relato! Tenés un estilo muy particular, y el final me encantó!! Felicitaciones!!

BESOTES HERMOSA Y BUENA SEMANA!!

Vania B. dijo...

Muy lindo cuento. Ojalá hubiera más brujas anarquistas.

Un abrazote!!

Alejandro González Romero dijo...

Ya era hora de leer nuevamente tus relatos que vienen siempre desde el punto de vista del lobo feroz. Agradecido como siempre por los minutos de placer que me regalan tus letras.

Stanley Kowalski dijo...

Muchas gracias por el comentario, y por reírte!!!

BESOTES HERMOSA Y BUENA SEMANA!!!

NiNoSkA NoGaLeS dijo...

que lindooooo... me encantó y yo quierooooo unirme a esa brujis anarquista!!!
besos nena, espero que tes bien y que tengas buena semana!

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Los príncipes Debían ser azules"


Desconfía de los príncipes azules, esos sólo existen en los anuciones de las galletas de chocolate.

Saludos

cristal00k dijo...

Alguien debería decirle a esa Brujita, que esa utopía, por el momento, es la historia interminable.

Pero que se anden con cuidado porque estamos en ello. Todas las Brujas.

Magnífica metáfora Lilyth.

Besos.

Marina dijo...

Los viejos remedios y las viejas palabras nunca fallan.
Será por eso que dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Beso de Bruja desempleada.

Fher dijo...

jajaja...excelente cuento, ya los extrañaba (tienes que ser mas continua), ya no podia dormir por las noches sinuno de ellos...jajaja
Salu2

Asesino_De_Leyendas dijo...

Así que anarquista, pero acaso pensar diferente es anarquismo?, lindo cuento... un poco para salir de la rutina.

Un beso en la distancia

Anónimo dijo...

invisible: Me encanta leer tus cuentitos, solo que me es muy dificil imaginar donde esa brujita anarquista comienza a ser la verdadera persona que escribe detras del teclado

Mónica dijo...

Hola ¡tanto tiempo! con el título del post... ya lo dijiste todoooo

Muy bueno!

Bsss. nos vemos.

Noriako Agashashi dijo...

Noriako...T__T te dejo un premio

atte: Isabel.

Azael dijo...

había una ves, lo que siempre habrá, una bruja oculta que es anarquista

azhelem dijo...

Entré porque justo estaba buscando información sobre la pastilla del día después. Acá en Argentina se consigue en cuaquier farmacia desde hace tiempo y l verdad es que creo que es lo mejor que podría haber, en el sentido de que estoy segura que mis amistades y yo no hemos tenido que lamentar muchas escenas por su existencia.
Creo que los interesantes comenatrios se dan en el momento de la salida, en poco tiempo, hasta tu amiga quizá termine usándola.