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martes, 16 de septiembre de 2008

Yerba Mala Cartonera

Tenía esta novedad desde que regresé de vacaciones pero una y otra cosa me mantenían en el silencio cómodo de quien sufre de una timidez parecida a la tos crónica de los fumadores.

Pero como ha pasado tanto tiempo necesito remontar en el pasado y explicar algunos detalles, como sucede en las últimas páginas de las novelas de Agatha Christie, donde revela detalles importantes que durante la novela apenas si fueron narrados.

A principios de año me hablaron de una Editorial relativamente nueva en mi país, se llama Yerba Mala Cartonera, como iniciativa nace en Argentina durante la época del corralito, a varios entusiastas se les ocurre que los libros eran importantes y por lo tanto debían estar cerca de los lectores, pero en ese momento la mayoría de los lectores no podían acceder a un libro, porque haciendo un símil, el ingreso de un trabajador medio era 500 pesos (lo digo al azar) cuando los libros costaban 100, era casi absurdo intentar fomentar la lectura. Entonces inician una batalla, deciden editar libros con tapas de cartón reciclado para disminuir los costos de producción y otras cosas más que son muy interesantes y pueden descubrir en su blog.

La idea trasciende rápidamente, si la memoria no me falla y a riesgo de olvidar alguno, se pueden encontrar cartoneros (como se autodenominan) en Bolivia, Chile, México y Perú.

Mas o menos en Abril lanzaron una convocatoria para escritores noveles que quieran publicar con ellos (este caso los yerba mala que nunca mueren) entonces surgieron mis dudas, problemas existenciales y temores que me suelen abordar al iniciar un proyecto, envié una serie de cuentos y… publicaron un libro que lleva por título "Las mujeres invisibles" (No podía ser de otra manera) del cual me siento muy orgullosa.

Pero me siento más orgullosa (y tengo un poco de vergüenza al admitirlo pues en casa siempre me dijeron que debía ser humilde) por participar en este tipo de proyectos, porque es cierto que bastaría con fomentar la lectura en red, donde todo esta y se puede encontrar fácilmente, pero mi país lucha contra una adversidad añadida, el Internet es aún un lujo para gran parte de la sociedad, así que saber que mis cuentos van vestidos de cartón, con modelos únicos diseñados por niños lustrabotas y que pueden estar formando parte de alguna biblioteca discreta… me llena de orgullo, sobre todo porque creo que después de leer mis cuentos muchos pensaran, no es tan difícil escribir y si ella puede yo mejoraré el reto… entonces, como parte de mi sueño hecho realidad empezaremos a llenar las páginas con historias de bolitas en todas sus facetas, con sus voces y sus vivencias, para que nuestros hijos sepan lo orgullosos que estamos de ser quienes somos.