Ocurre, que me encuentro en esa difícil situación de buscar una relación, tras años de soledad selectiva necesito encontrar alguien con quien formar equipo, una dupla, como diría con mis amigos.
Pero como ha pasado mucho tiempo desde que me declare fuera de mercado por fallos técnicos, he olvidado cual es el proceso de ligue necesario para conseguir una relación, especialmente aquella que satisfaga todas mis exigencias. Y no es que yo sea una chica inflexible -que flexible soy- pero cada quien tiene un prospecto ideal como base negociable del cual existen ciertos puntos “irreductibles”.
Y precisamente buscando las alternativas de ligue, me doy de narices contra todos los estereotipos de género que alimentan mis inseguridades y sumadas a mi escasa capacidad de coquetear me dejan en mal lugar. Empezando por ese que dice que a los hombres les gustan las mujeres “generosas de busto” para no utilizar la palabra tetonas. Yo soy la chica que cumple a cabalidad aquella broma “una mujer sin pechos, mas que mujer es un buen amigo” haciendo una analogía con mi talla de sujetador resultaría que no existe en el mundo mejor amiga que yo.
Me pueden decir que no es cierto y que existen quienes se fijan en otras cosas como… la inteligencia, los buenos sentimientos y demás chorradas… como también les puedo decir que a las mujeres no nos importa el tamaño. Así que acepto como premisa que el amor primera vista no me encontrará. Sin embargo esto no me deprime, me incomoda, me saca de mis casillas, pero lo que se dice deprimirme, no. Ya que existen métodos alternativos, un poco caros pero asequibles, mediante los cuales podría pasar de ser la mejor amiga a Pamela Anderson durante el rodaje de “Vigilantes de la bahía” y aunque acepto que a veces lo he pensado, no llegaría a ser realidad porque les he cogido cierto cariño a mis pies y me daría muchísima tristeza dejar de verlos durante mi ducha diaria.
Entonces prefiero recordar que leí un artículo, escrito para gente como yo, que decía que existen dos tipos de hombres, los que se fijan en el busto y los que prefieren las caderas, dicho de manera coloquial, los de tetas y los de culos… a mi de lo segundo no me falta, lo que no tengo es técnica para sacarle partido, ¿Cómo se seduce con la retaguardia? puede ser que te levantes una o dos veces con la excusa de ir al lavabo, dejando brillar tus atributos, pero a la tercera soy capaz de contar chistes sobre incontinencia.
Me queda apelar al viejo estereotipo que dice que si una chica se ríe de todos tus chistes, esta coladita por ti. Mal asunto, yo que me río por todo y por nada gracias a una capacidad que tengo de aumentar mentalmente un gesto o recordar un chiste similar pero mas gracioso, termino dando la impresión de que coqueteo hasta con el viento que pasa.
Básicamente sólo puedo hacer uso de la palabra y sus respectivos estereotipos, así que he llegado a la conclusión de que si durante la próxima conversación animada que tenga en un bar no tengo oportunidad de dejar caer disimuladamente que no llevo ropa interior, diré con toda la seguridad del mundo que doy clases yoga, total, por mentirijillas de este tipo, no creo que el universo conspire para devolverme tres veces el mal causado.
Pero como ha pasado mucho tiempo desde que me declare fuera de mercado por fallos técnicos, he olvidado cual es el proceso de ligue necesario para conseguir una relación, especialmente aquella que satisfaga todas mis exigencias. Y no es que yo sea una chica inflexible -que flexible soy- pero cada quien tiene un prospecto ideal como base negociable del cual existen ciertos puntos “irreductibles”.
Y precisamente buscando las alternativas de ligue, me doy de narices contra todos los estereotipos de género que alimentan mis inseguridades y sumadas a mi escasa capacidad de coquetear me dejan en mal lugar. Empezando por ese que dice que a los hombres les gustan las mujeres “generosas de busto” para no utilizar la palabra tetonas. Yo soy la chica que cumple a cabalidad aquella broma “una mujer sin pechos, mas que mujer es un buen amigo” haciendo una analogía con mi talla de sujetador resultaría que no existe en el mundo mejor amiga que yo.
Me pueden decir que no es cierto y que existen quienes se fijan en otras cosas como… la inteligencia, los buenos sentimientos y demás chorradas… como también les puedo decir que a las mujeres no nos importa el tamaño. Así que acepto como premisa que el amor primera vista no me encontrará. Sin embargo esto no me deprime, me incomoda, me saca de mis casillas, pero lo que se dice deprimirme, no. Ya que existen métodos alternativos, un poco caros pero asequibles, mediante los cuales podría pasar de ser la mejor amiga a Pamela Anderson durante el rodaje de “Vigilantes de la bahía” y aunque acepto que a veces lo he pensado, no llegaría a ser realidad porque les he cogido cierto cariño a mis pies y me daría muchísima tristeza dejar de verlos durante mi ducha diaria.
Entonces prefiero recordar que leí un artículo, escrito para gente como yo, que decía que existen dos tipos de hombres, los que se fijan en el busto y los que prefieren las caderas, dicho de manera coloquial, los de tetas y los de culos… a mi de lo segundo no me falta, lo que no tengo es técnica para sacarle partido, ¿Cómo se seduce con la retaguardia? puede ser que te levantes una o dos veces con la excusa de ir al lavabo, dejando brillar tus atributos, pero a la tercera soy capaz de contar chistes sobre incontinencia.
Me queda apelar al viejo estereotipo que dice que si una chica se ríe de todos tus chistes, esta coladita por ti. Mal asunto, yo que me río por todo y por nada gracias a una capacidad que tengo de aumentar mentalmente un gesto o recordar un chiste similar pero mas gracioso, termino dando la impresión de que coqueteo hasta con el viento que pasa.
Básicamente sólo puedo hacer uso de la palabra y sus respectivos estereotipos, así que he llegado a la conclusión de que si durante la próxima conversación animada que tenga en un bar no tengo oportunidad de dejar caer disimuladamente que no llevo ropa interior, diré con toda la seguridad del mundo que doy clases yoga, total, por mentirijillas de este tipo, no creo que el universo conspire para devolverme tres veces el mal causado.
