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lunes, 8 de septiembre de 2008

Che, el argentino

“Patria o muerte, venceremos”… cuando era niña solía escuchar esta frase a mi padre y cuando el continuaba diciendo “volveremos a las montañas” solía preguntarme a que montañas se refería y sobre todo para qué regresaríamos a ellas.

A pesar de que no conozco profundamente la historia del Ché, pertenezco a una generación que creció con cuentos de cuna revolucionarios y sueños de una patria nueva. Mi generación… aunque puede ser pretencioso elevar a categoría de “general” apreciaciones “personales”. Corrijo, mi educación, estuvo marcada por una constante idealización de los movimientos sociales. El Che ha sido parte de mi historia.

Así que ver una película que titula “Che, el argentino” me suena incluso redundante, pues no creo que alguien diga “Fidel el cubano” o “Bush el norteamericano” pero el nombre puede tener alguna explicación lejana a mi conocimiento o incluso una relación con el nombre de la segunda parte que se proyectará luego.

La película que dadas las particularidades de mi pasado, me encantó, aunque comprendo que la aceptación del argumento por parte del público dependerá de cuanto conozcan la historia del Che y sobre todo de la empatía que sienta cada quien con su ideología.

No pretendo revelarles el argumento de la película ni decir que “el asesino es el mayordomo”… tan solo algunos detalles que no me gustaron del todo pero no le quita -a mi modo de ver- la esencia de la película que como dije, me encanto.

Por ejemplo, aunque Benicio del Toro es uno de mis actores favoritos no logra acercarse al acento –su actuación es espectacular, pero no el acento- cada vez que dice che, suena más falso que billete de dos euros. El actor que encarna a Fidel Castro, Damián Bichir, que me encanta en su aparición en las películas “Sexo pudor y lágrimas” y “Visa americana”, se queda con el acento boliviano que consiguió para la segunda película que nombro o tal vez mantiene el acento mexicano que se parece el al boliviano en ciertas regiones.

Existen partes en las que se idealiza demasiado al Che, a mi modo de ver, se debe a que el cine no permite hacer un análisis desde la perspectiva del pasado, un contexto que explican muchas cosas que parecen fuera de lugar si intentamos explicarlas desde la perspectiva de las creencias actuales. Sin embargo me alegra pensar que Latinoamérica tiende a inmortalizar a guerrilleros antes que actrices o cantantes.

Me aterra pensar que muchas de las propuestas de cambio del Che siguen vigentes, pues esto significa que las cosas no han cambiado cincuenta años después, que el libre comercio con EEUU y la eliminación de subsidios proteccionistas del mismo siguen siendo una utopía.

Me quedo pensando en lo que sucedió en Bolivia, esperando la segunda parte de esta película pues los acontecimientos de la Higuera siempre me han hecho pensar que tal vez lo que nos falto comprender, para alcanzar una verdadera revolución, fue la falta de educación de nuestra gente, pues los pensadores sin una masa crítica que los acompañe no son nadie.