sábado, 15 de febrero de 2014
Esperanza
Publicado por Lilyth en 9:06 p. m. 0 Invisibles
Etiquetas: Declaraciones, Esperanzas, Fernando Delgadillo
miércoles, 29 de enero de 2014
El maltratador de los cuentos
Publicado por Lilyth en 9:48 a. m. 0 Invisibles
Etiquetas: Maltratador, Mujeres, Opinión, Violencia de género
viernes, 24 de enero de 2014
De cara frente a la violencia de género
Estábamos entre amigas, recordando anécdotas del pasado, riéndonos de nuestra inocencia y pasajera estupidez… pasando un buen rato. El tono de la conversación no cambiaba, a pesar de los temas que íbamos contando, como me pasa muchas veces, la reflexión ha llegado un mas tarde, comparto algunas de mis historias…
Tenía 20 años aproximadamente y como una buena universitaria salí de fiesta con un grupo de amigos a mitad de semana, por supuesto que acepte la invitación tardía para poder estar cerca del chico que por entonces me traía loca. Cerca de la media noche decidí irme ya que al día siguiente trabajaba. Al despedirme del grupo, un hombre mayor al que no había dado importancia durante toda la noche y que había sido parte del grupo desde el inicio, me pide que me quede, ya que todos estábamos pasándolo muy bien, yo sonrío, me disculpo y continuo despidiéndome el grupo, el hombre, que no ha entendido que me quiero ir, me ofrece 100 $us si me quedo… -para que se puedan hacer una idea, 120 $us era lo que yo ganaba en un mes de trabajo, pero ese no es el punto- en ese instante no se me paso por la cabeza lo inapropiada que era la oferta ni lo que implicaba, a mi no se me ocurría que alguien, menos un tipo más grande que yo, pueda pensar que era una puta, así que rechacé la oferta cortésmente y me fui a casa al mundo de algodón de azúcar. Fue al día siguiente, mientras ponía a mi mejor amiga al corriente de todos los detalles, en que caí en cuenta y tuve ganas de partirle la cara, pero ya era demasiado tarde.
Más cerca de los 30 que de los 20, trabajaba como socorrista en una playa del Maresme de Catalunya, era bastante sociable y amable con los socios del Club para el que trabajaba, como también era amable con el resto de empleados. Entre estos últimos, se encuentra el chico encargado de limpiar la piscina, con quien solíamos tener, las que yo consideraba conversaciones de cortesía, un día sin embargo, me invito a salir, no estaba interesada en él porque no teníamos nada en común, le dije muy amablemente que “gracias, pero no gracias” y antes de que pueda darme cuenta, mientras se iba de la piscina conteniendo la rabia me dejo muy claro que yo ya no era una niña, que el tiempo pasaba muy rápido y que no me hacía más joven… no pude entender lo que pasó, fui incapaz de reaccionar a tiempo y como muchas otras veces en mi vida, no tuve la agilidad para responder.
Meses más tarde, cuando había regresado a las clases del máster, para estudiar la materia más complicada del semestre, solíamos reunirnos entre extranjeros en la biblioteca de la universidad, debo aclarar que no era una actividad única o nueva cuando por falta de quórum cambiamos la biblioteca de la UB por la de Santa Coloma de Llobregat, que era la zona donde vivía el único del grupo que tenía tiempo para estudiar un sábado por la mañana. Aunque para mi significaba un desplazamiento de más de una hora, acepte porque necesitaba que me explicaran los ejercicios de la última clase. En la pausa del medio día, me propuso comer en su casa y volver más tarde a la biblioteca -yo que no pienso que todos los hombres son unos cerdos- acepte agradecida, ya que comer fuera durante el fin de semana, era algo que podía abollar mi triste presupuesto. Las cosas pasaron tan rápido que no soy capaz de recordar los detalles, estamos sentados en la mesa de su comedor, yo tengo frente mío un plato de pollo con bastante caldo y no tengo cubiertos, pero no es un olvido, es una cuestión cultural y no quiero ser quisquillosa, me estoy rebanando la cabeza pensando cómo voy a comer un plato que tiene caldo con las manos. Mientras tanto él ha encendido el televisor… ¡en un canal porno! e inmediatamente después intenta besarme… el cuadro, no necesito explicarlo, es desagradable, agarro mis cosas y salgo corriendo… lo absurdo del caso, si es que existe algo mas absurdo, es que fui incapaz de volver al grupo de estudio, la sola idea despertaba unos sentimientos muy desagradables y nunca pensé que podía pedir ayuda, denunciar o quejarme, simplemente hice un acto de desaparición y lo deje pasar.
Si bien, son anécdotas que solo me causaron un malestar pasajero, no salgo del asombro pensando, lo mal preparada que estoy para enfrentarme a un acto violento, en situaciones como estas, me han pasado un montón pero solo he contado las que recuerdo con más detalle, no levanto la voz, no me quejo, no digo que es algo incomodo o inadecuado o exijo que me pidan disculpas, simplemente quiero desaparecer, porque no sé si he hecho algo malo, no comprendo cual ha sido mi señal para que un hombre decida que tiene el derecho de acercarse a mi o reclamar algo de mí.
Mientras busco la frase final para terminar con esta historia, algo dentro mío me empuja a justificar, a medir el daño causado, como si la agresión perdiera importancia cuando no ha dejado marcas de golpes o embarazos no deseados, es muy duro descubrir que ante mis propios ojos, sigo siendo la culpable, y que dentro de mi razonamiento, el hecho de que sean “inofensivas”, las descalifica como argumentos en contra la violencia de género.
Publicado por Lilyth en 5:11 p. m. 0 Invisibles
Etiquetas: Denuncia, Mujeres Invisibles, Violencia de género
martes, 14 de enero de 2014
Sobre la maternidad y otros miedos
Publicado por Lilyth en 7:21 p. m. 2 Invisibles
Etiquetas: Dudas, Feminismo, Maternidad, Mujeres, No quiero ser madre, Pregunta
miércoles, 8 de enero de 2014
La escena del crimen
Publicado por Lilyth en 9:40 p. m. 0 Invisibles
Etiquetas: Blogs, Divagaciones, Mujeres Invisibles
miércoles, 12 de diciembre de 2012
lunes, 24 de mayo de 2010
Pero el tiempo pasa con todos sus inconvenientes, analizo, teorizo, invento… ya me conoces, sabes de la gran cantidad de mujeres que viven en mi y entre ellas, luego de largas discusiones hemos llegado a un acuerdo, las invisibles, a quienes les diste la esperanza de llegar un día a ser descubiertas, van a hacerte compañía, están dispuestas a decorar tu nueva guarida con flores y ositos de peluche. Buscaran los trocitos de pan que dejaste en el camino, ansiosas y llenas de esperanza llegaran a tu encuentro.
Se avecinan tiempos nuevos, de los que no tengo ni brújula ni mapas que guíen, me siento perdida, las ideas difusas y el corazón acongojado, te has ido y la herida sigue sangrando… y aun así me he enamorado… ¡Quién lo iba a decir! La mas invisible de todas mis mujeres, la menos indicada -¿Qué sucede conmigo? ¿Estoy cayendo o en pleno vuelo?- he encontrado el príncipe arcoíris que sabe mirar, el que sabe mirarme…
Necesito descargar el alma y enviar con las mujeres invisibles -que ya no quiero volver a ser- un listado de confesiones oscuras y abstractas. Empezando por el sentimiento de culpa que me invade a intervalos, alternando entre tristeza y felicidad.
La culpa que me corroe por continuar con mi vida y mis cotidianidades mientras no estás. La culpa que incinera mariposas, aquella que es lastre y me empuja hacia la tierra. La maldita, que marca días en el calendario recordándome que hace solo dos meses… que no es el momento de ser feliz… la culpa que ofrece pasados ocultando futuros.
La puta culpa, puñal que desgarra.
La inoportuna, cuna de dudas.
Confieso -con todo y culpa- que no quiero correr, estoy harta de huir aterrorizada una vez más ante la vida, jugare esa ruleta rusa, sabiendo que puedo perder y sin importarme las consecuencias, me tiemblan las rodillas, el pulso se acelera… incertidumbre, dulce incertidumbre.
Adiós invisibles, amadas almas inmortales que cuidaron mis sueños, las libero de la prisión, de la obligación de llevar a cuestas a las mujeres que soy, las visibles, tangibles, temibles.
Nos despedimos en esta encrucijada, las que hemos sido vistas nos vamos a buscar historias, a conjugar la vida en presente continuo. Nos volveremos a encontrar Curucusi, Invisibles… allá en el eterno seremos para siempre el UNO del que todos hemos partido….
Lilyth
Publicado por Lilyth en 5:32 p. m. 10 Invisibles
Etiquetas: Ultimo post