viernes, 7 de marzo de 2014

¡El mundo es redondo!




Creo que la comparación es totalmente acertada, las peliculas femeninas y con mujeres como tema central ganan dinero... es tan evidente como que el mundo es redondo y sin embargo, necesitamos decirlo en voz alta.

Se puede tomar el discurso de Kathe Blanchet desde dos perspectivas opuestas;
Sentirnos felices de que alguien haya mostrado la importancia y rentabilidad de las películas de historias femeninas; o Podemos sentirnos desgraciados pensando que en pleno 2014, aún se necesiten este tipo de discursos reivindicativos.

Cada quien puede tomar el rumbo de preferencia, por el momento yo quería compartir la alegría (partiendo de cualquier caso) de contar con un discurso así, que saca a la luz el viejo y no tan querido tema de la igualdad de género.

En el cine, como en tantos otros campos, queda mucho por hacer, dejo en consideración una lista de datos, números, estadística pura, acerca de la presencia femenina en el séptimo arte.  


  1. Durante un período de cinco años que terminó en 2012, las 500 películas más taquilleras tenían 565 directores, de los cuales 33 eran de raza negra y de éstos 33 sólo 2 eran mujeres.
  2. En las 100 mejores películas de 2012 -año en que las mujeres tuvieron menos papeles con discurso que en cualquier otro año desde 2007- las mujeres consiguieron el 28,4% de los papeles con partes habladas.
  3. Una docena de los principales dirigentes de la industria cinematográfica dijeron que percibían el grupo de mujeres cineastas cualificadas como menor que el grupo de hombres cualificados.
  4. De las 250 películas más taquilleras de fabricación nacional de 2013 (EEUU), las mujeres representaban el 16% de los directores, productores ejecutivos, productores, escritores, cineastas y editores, cifras ligeramente inferiores a las de 2012 y 1998.
  5. De acuerdo con una instantánea de dos meses en 2013, los hombres escribieron el 82% de todas las críticas de cine.
  6. Las mujeres constituyen el  43 % de los diálogos en televisión en horario estelar, por encima del 41 % anterior, pero esas mujeres tendían a ser más jóvenes que sus homólogos masculinos.
  7. Sólo el 6% de las 100 películas en 2012 contrató a un reparto equilibrado de las mujeres y los hombres.


No puedo evitar sentir un escalofrío.

P.D. Pido disculpas por la “creatividad” con que subtitulé el vídeo, no he podido encontrar este corte con los subtítulos hechos. Tampoco he podido encontrar la manera de activar los subtítulos desde el blog, si se hace click en el boton para ver éste vídeo directamente en la página de youtube los subtítulos están disponibles.

lunes, 24 de febrero de 2014

Feminista... ¿yo?




Soy feminista, durante alguna etapa de mi vida lo he sido sin tener idea de lo que significaba esta palabra, en otros momentos he sido un hombre con tetas gritando que era feminista, a veces no he tenido conciencia de que lo era y otras, simplemente no he tenido conciencia de qué era.

Y así vamos por la vida, me gustaría poder tener un compromiso más profundo y despertar cada mañana feminista, lavarme los dientes feministas y comerme la lechuga feminista, pero no es cierto, a veces, sobre todo cuando no tengo conciencia de mis propios actos, soy el reflejo de mi educación, el medio y las tontas decisiones del día a día… y de repente, siento un dolor similar a pillarse los dedos con la puerta y despierto para volver a girar en esa rueda de hámster que es mi vida.

Viviendo en Europa he conocido a muchísimas mujeres que no quieren encasillarse con el término feminista, las entiendo, el feminismo tiene mala prensa, (insertar aquí los estereotipos acerca del feminismo y las mujeres feministas, que tenga cada lector/a) yo misma no encajo en los preconceptos que tengo, aquella idea que “pienso que piensan” de las feministas: no soy una amargada, es más me considero afortunada y feliz. No soy lesbiana, aunque de haber podido elegir lo habría hecho por convicción ;) llevo una vida sexual saludable, no envidio el pene de nadie, no quiero venganza ni revanchismo… y aun así, soy feminista.

Puede que, no querer ser feminista esté basado en dos grandes supuestos: Que no es necesario, ya que los derechos de la mujer se han ganado para siempre y no existe una manera de volver atrás. Y que la meta ya se ha conseguido, que las hijas de lilyth vivimos una realidad de equidad de género. Sin embargo, este en mundo que habitamos, no es verdad ni la primera ni la segunda idea. Pueden preguntarles a las españolas si no les han quitado parte de sus derechos de un plumazo, relegándolas nuevamente a la posición de eternas menores de edad con la nueva ley contra el aborto. 

A veces, uno tiene la idea de que el feminismo solo se aplica en países el África, o de países subdesarrollados, tercer mundistas, en vías de desarrollo, cuyos nombres es difícil de recordar e incluso de pronunciar. Pero hagamos números, hablemos de población por continentes, utilicemos los datos de nuestra querida Wikipedia.



¿Cuántos continentes ponemos en la bolsa de la equidad? ¿Asía? No ¿África? No. Es una “suerte” que los colaboradores de wikipedia consideran que América es un continente que debe mostrarse por separado,  pero tenemos un No para Sudamérica. Dejando (a grandes rasgos por supuesto) a Europa, Norteamérica y debido al desconocimiento, Oceanía, como los únicos representantes de la equidad. -Tomando conciencia, por supuesto que existe una serie de países que deberían separarse de ésta suma, como es el caso más evidente de Rusia y casi todos los países de la Ex URRS, como también México de la parte de Norteamérica… pero no vamos a dar ese bocado, porque entonces los datos se harían todavía más depresivos-. Hablamos entonces de un 19% de población aproximadamente. Un 19% que vive en las condiciones de equidad conocidas como las mejores. 

Eso quiere decir que de cada 100 mujeres que hay en el mundo, 19 tienen la oportunidad de una vida plena, mientras que 81 están destinadas a la subordinación, en el mejor de los casos, la crueldad en su mayoría.

Entonces, si, soy feminista, y como decía a veces tengo vergüenza de no poder tener una convicción más fuerte y ser feminista mientras duermo y mientras me preparo la comida. Soy feminista por ese 81% de las mujeres que pude ser y -por alguna gracia misteriosa que no comprendo- no fui. Tomo conciencia de mi suerte, de mi vida y hago pleno uso de mis derechos y responsabilidades. Soy mujer y soy feminista.

miércoles, 19 de febrero de 2014

De viajes y trotamundos



El bus ha entrado en una autopista y como gran velocidad, alcanza los 70 km/h. Llevo más de una semana en este país, estoy cansada, necesito una ducha en condiciones y las bocinas y el smog me tienen harta. De alguna manera intento aislarme de lo que me rodea, intento descansar… mis compañeros de bus deben tener actitudes similares ya que nos toma desprevenidos y nadie consigue hacerle una foto: En contra dirección viene un hombre cabalgando un elefante.

¡Pues sí! He pasado unos días en la Increíble India.

Semanas antes de empezar mi viaje, para entrar en ambiente mi esposo y yo leímos un poco de la historia del país, luego, para poder salir de la depresión que me causo, echamos mano a recursos más superficiales -y estereotipados- como la película “Indiana Jones y el templo de la perdición”. Sabía que nada podía prepararme para la aventura que me esperaba, pero no sabía cuáles serían mis puntos débiles.

Es muy pronto para hacer declaraciones del tipo “es que la India me ha cambiado” pero algo quedará en mí de este viaje, algo con lo que no contaba.

Originalmente soy de un país pobre, subdesarrollado, machista, ignorante. Pero somos tan solo 10 millones de habitantes y muchas de estas características no se hacen tan latentes en una densidad de 9 habitantes por km2, pero si hablamos de 401 personas en la misma extensión, las cosas se hacen más evidentes. Había intentado prepararme para lo que me iba a encontrar, pensé como reaccionar ante las cosas con las que me vaya topando, quería ser una pared. Nunca espere encontrarme con un espejo.

Pensaba que este era un viaje para soltar, dejar mis aferramientos… y ahora que miro hacia atrás, pienso, ¡que ilusa! mi primer golpe fue la falta de higiene. Y fue una sorpresa, porque Bolivia no es precisamente un país libre de bacterias. Desde el hotel hasta las calles, me parecía imposible imaginar que algo fue -en algún momento del tiempo- nuevo o limpio. 

El segundo golpe, el ruido; las bocinas se utilizan de una manera que raya lo absurdo, que pierden todo sentido, todos tocando el claxon al mismo tiempo, para decir estoy pasando, me quedare aquí, daré la vuelta en U, seguiré la dirección establecida…. Un largo y cansado etc.

El golpe más certero, la pobreza. Tal vez tengo unos conceptos preestablecidos que no tienen porque representar a la realidad, pero pensaba, tanta pobreza no puede existir en un país que tiene armamento nuclear, pensaba que podrían tratarse de historias del pasado ¿acaso no se encuentra la india entre los BRICS? Me faltan palabras para poder describir la pobreza que he llegado a ver, tal vez un poco cínicamente, intentare resumirlas en una frase: Un paisaje post apocalíptico.

El golpe cómico, la ignorancia. Y digo cómico porque no todo se puede ver desde la tragedia. Recuerdo perfectamente que uno de los guías en Varanasi intentaba convencernos de dos hechos “científicamente comprobados” a) El rio Ganges no tiene bacterias b) La caca de vaca protege contra la radioactividad. 
-Sin comentarios-.

Tal vez estoy un poco cansada, o no ha pasado el tiempo suficiente para poder desvelar la moraleja. Pero por el momento me queda ese sin sabor en la boca, esa duda existencial… ¿es que aquella mujer que vi, durante unas fracciones de segundo, era yo?