Cuando llegué a España me parecía intolerable que todas las películas estén dobladas al español y no lograba encontrar el mínimo énfasis en las falsas voces de mis actores favoritos… a pesar de que se trata del mismo idioma no podía entender los modismos y no me causaba gracia tantas “hostias” y “joder tío”. Con el tiempo me fui acostumbrando al punto que la verdadera voz del Dr. House no me gusta.
En la universidad tenía problemas para comunicarme, cuando quería hacer una pregunta o daba mis opiniones mis catedráticos solían responder “Si, pero…” y repetían en sus palabras lo que acababa de opinar. Entonces me molestaba muchísimo por que yo partía de la base de que hablábamos EL MISMO IDIOMA.
Ahora que tengo más tiempo en el país comprendo mejor las sutiles diferencias y estructuro mis oraciones de modo que todos me puedan entender, con todo y traducción “se pasó de trucho o sea, quiero decir que está super cutre” aunque todavía me complico la vida cuando quiero hacer una broma espontánea.
Como siempre tuve el temor de ser una más de los miles que salen del país y en dos semanas hablan con acento extranjero, cuido mucho que mi vocabulario autóctono no se pierda. Conservo en buen estado mis modismos, pero tengo ciertos problemas con los sonidos porque ya no los utilizo tanto, mis zapatos mojados no hacen choploj choploj, ni al caer sueno laak´a.
Otra cosa son los insultos, para mi gilipollas es una mariconada, sin embargo, se que dependiendo de la situación, el tono, la persona a la que se lo dices, el grado de relación… etcétera, etcéteras, “Cabrón” puede ser mas o menos ofensivo, así que si quiero protestar me olvido de los subtítulos y utilizo los propios para saber en que grado estoy despotricando.
Como aún no puedo con los gestos, se que conservo los mios. Este fin de año pondré a prueba mis habilidades e intentaré mantener una típica conversación mental con mis amigas, transmitida a base de miradas y sutiles movimientos de cejas, nariz y boca.
Algo que me preocupa es que pierdo poco a poco el pasado simple. Ya no digo “cené ayer en casa de Perico” ahora utilizo frases como “ayer he cenado en casa de Pablote” sin ser buenas o malas, son frases que suenan muy elaboradas para mi vocabulario de camionera.
Por eso, como práctica leo blogs bolivianos buscando el tono exacto de quien escribe, derivando hasta la creación de personalidades imaginarias de cada bloguero que visito con regularidad. Me gusta escucharlos entre las líneas que escriben. Pero como obviamente nunca los he escuchado en realidad, les pongo voces que conozco… como el doblaje que tanto me molestaba…
Vania suena con la voz de una amiga paceña, a la que le he sumado algunas características, me imagino que habla con una sonrisa en los labios incluso cuando esta triste o de mal humor. Y cuando la escuchas esperas que te haga una broma en cualquier momento. Supongo que tiene una risa contagiosa pero no muy fuerte (en volumen).
A
Xuffo le asigné la voz de un amigo de Sucre que no tiene un acento muy definido, me imagino que suena como un catedrático joven, esos de los que siempre te haces amigo y terminas pidiendo consejos hasta de tu vida sentimental. Cuando lo leo me tomo tiempo para pronunciar cada palabra para que quede clara de una sola pasada. Creo que su risa es un poco ronca y suena ja ja ja. Elegí para él una voz que transmite serenidad.
A
Joup obviamente le di una voz camba, la de una prima. Cuando leo sus párrafos aumento la velocidad de lectura en los que me parece que se compromete más, porque creo que cuando se emociona habla más rápido. En mi mente su risa es una carcajada que haría temblar las estrellas del principito… y también creo que rie muy a menudo. Además suena a voz de nena coqueta.
Negro, me suena a voz de poeta, no puedo decir mas, le di la voz de un cantante que me gusta. Creo que transmite alegría y la risa que elegí para él es rápida pero contagiosa.
Otros personajes como
Pacho y
Juanpe me hablan con sus voces porque los conozco, y los que voy descubriendo poco a poco aun no han sido adulterados por mi inconciente manía de escuchar los mensajes que están escritos.