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viernes, 2 de mayo de 2008

La infidelidad y los celulares

Si eras del tipo de cliente que ya no queda, el fiel a tu marca, seguramente te has dado cuenta de que la telefonía celular te obliga a la prostitución, pues te seducen de tal manera que llegas a lanzarte de unos brazos a otros para recibir a cambio cinco metros más de cobertura o tres minutos de llamadas libres entre las 5:00 a.m. y las 5:03 a.m.


Y las compañías nos intercambian como figuras de álbum repetidas, a ellas no les interesa contar entre sus clientes a un X que lleva desde que salieron los celulares analógicos al mercado, ese tipo de clientes les resulta en lastre. De otra manera no existiría lógica con sus acciones.


Con tal de llamar a nuevos clientes, las compañías suelen utilizar promociones de lo más desconcertante para los ya clientes. Si te cambias a Mobbingstar te regalan 4000 mensajes, si te cambias a Yaoigo las llamadas a números primos en horas pares te salen gratis, ni que decir de Bobafone que según una encuesta a 4 usuarios el 65% asegura que tiene el mejor servicio.


Y si así les va a los nuevos clientes, ya podrá imaginarse el lector cómo les va a los antiguos. Puesto que para acceder a las más diversas promociones que suelen inventarse debes firmar contrato por 18 meses. Pues no les basta cobrar las tarifas más altas de Europa, te mantienen cautivos durante ese tiempo y en caso de romper contrato terminas pagando la jubilación de unos cuantos comerciales.


Entonces el cliente común, el que consideraba la fidelidad como un valor moral descubre que después de 10 años al lado de la compañía puede ingresar a un plan donde le otorgan puntos por la facturación que realiza y de ese modo convertir sus diez años en tres puntos que le alcanza básicamente para la tecla * y la carcasa del celular que desea, el resto obviamente debe ser abonado por el mismo.


Así que para un cliente común que tiene una vida más allá del celular, ese que disfruta de encuentros personales, él que solo utiliza el celular para acortar distancias y que el resto de sus actividades las realiza frente a frente… sabe que su consumo jamás será suficiente para canjear puntos por un Iphone, así que cuando cumpla condena y los 18 meses se hayan cumplido, correrá a los brazos de otra compañía y firmará nuevamente otro contrato a la espera del cumplimiento para salir volando en busca del celular que antes de dormir te arropa y te canta canciones de cuna.