jueves, 13 de agosto de 2009

El último de los "teenager"

Naciste lejos de casa, no pude ver el color gris de tus ojos que con el tiempo se hicieron verde manzana, tan profundos, tan conmovedores. Naciste y al mes te presentaste como la digna reina del hogar, las amigas de mi madre le preguntaban si me había puesto celosa, yo no lo entendía, ¿Cómo podía estar celosa si me habías dado el cargo más importante que había recibido hasta entonces? Una tía no se pone celosa de su sobrina, se hincha de orgullo aunque tenga doce años.

Me quede estancada en tu fiesta de quince años, alguien debería volver al local donde la festejamos para recoger a mi alma que se quedo temblando, pensando como pasa el tiempo, no lo he terminado de digerir… luego terminaste el colegio y para mi fue el limite y por eso te pedí que cambiáramos el estatus de tía a prima, no quiero ser la tía que ves cada fin de año y sabes cada vez menos de su vida, quiero ser una prima con la que te escribes mails contando chismes y mensajes graciosos en el Facebook, no me da miedo crecer, me da miedo alejarme, convertirme en una mujer que no sabe como es su sobrina, quiero ser parte de tu vida así tenga que ser a través de un cordón sutil e invisible.

Aunque soy una insensata que no siempre ha tomado el camino adecuado, mas adelantada en la vereda de la vida quiero compartir con vos lo que he aprendido,

Cuando te sientas confundida y no tengas claro lo que quieres, empieza por lo que no quieres, hasta que tengas fuerzas suficientes para esclarecer aquello que tu corazón necesita y si no es suficiente, piensa que le aconsejarías a tu mejor amiga, a veces la mejor manera de solucionar un problema es quitarle el lado personal y pensar fríamente las cosas.

Da tu mejor esfuerzo en cada cosa que hagas, somos muchos en el mundo para ponerte la meta de ser la mejor en lo que hagas, puede ser frustrante, no te compares con nadie que hay de todo bajo el sol, pero ten la seguridad de haber dado hasta el último átomo de energía en lo que haces, duerme con esa seguridad y al día siguiente intenta llegar un poco más lejos.

Es cierto que se van acabando los días en que te dicen lo que debes hacer, así que prepárate para tomar tus propias decisiones con la conciencia de que todo tiene un resultado o dicho de otra manera una consecuencia. Se feliz con tus decisiones y no vivas mirando al pasado, ese tiempo ya pasó y no hay como recuperarlo pero el presente se puede modificar y mejorar todo el tiempo.

Elige las batallas perdidas, existen personas, situaciones que por mucho esfuerzo que coloques no cambiaran, se consciente de esto y no te desperdicies en ellas, la vida esta llena de pequeñas batallas y las que no puedes ganar no valen la pena ser empezadas, pero se sabia eligiendo cual es cual.

Hasta ahora no he dicho nada que no sepas, no te he dado el manual de vida con los pasos a seguir, porque cada quien tiene su propio destino y lo único que puedo hacer es darte una luz de faro, unas palabras de aliento, ser silla en el camino, quisiera llevarte de la mano y mostrarte el mundo, subir a la montaña mas alta y regalártelo, para que lo uses cuando quieras, para que nada te detenga, pero todo eso tendrá su tiempo, mientras tanto te digo que nunca olvides la fortaleza familiar, ese hombro firme y constante que siempre estará a tu lado, tienes estrella flaca querida, has nacido para ser grande, no alta, grande…. mi ojos de manzana, mi generala, mi imillita…

¡Feliz 19 cumpleaños!

Tu tía que te adora… digo, tu prima


miércoles, 12 de agosto de 2009

Aclaraciones

Es la primera vez que este blog es anfitrión de lucha de pensamientos, por lo general es un lugar donde se dejan comentarios graciosos, se desean buenas semanas o se pregunta que le paso a la princesa... me ha parecido interesante encontrarme en el medio del ciclón, pero solo por esta vez, o en ocasiones contadas, en general prefiero la calma y los aportes que no obligan a cambiar de opinión ni insultan, mas bien enriquecen puntos de vista. Pero he creído importante aclarar mi indignación, desde mi perspectiva, que es la única que puedo brindar sin incumplir los derechos de autor.

Las razones que me llevan a sentirme indignada son varias, y se parecen al ojo de una mosca con los miles y miles de lentes que posee, cada cual con su perspectiva, sin embargo lo que principalmente me ofende de la nueva ley es que agrede la libertad de quienes aun no han nacido, pues mi meta principal en esta vida es esa, encontrar la libertad y puede que sea un absurdo, pero creo que es algo que los seres humanos buscamos tarde o temprano.



La libertad, un concepto bastante abstracto y complicado, supongo que no la encontraré o tal vez la descubra en mi lecho de muerte y con una sonrisa taciturna comprenda que mi libertad era ese algo que no había tomado en cuenta, quien lo sabe en realidad. Pero lejos aun (sin darlo por echo) del lecho de muerte me pongo a pensar que para obtener la libertad o por lo menos estar en le camino adecuado para encontrarla primero se debe contar con la igualdad.

Ahora la igualdad es otro concepto ambiguo y casi absurdo en el mundo que nos toca vivir, así que haciendo la vista gorda ante problemas aun no resueltos por la humanidad, supongamos que la igualdad es la oportunidad de acceder a todo aquello que se te ocurra puedas necesitar. Entonces, en un mundo que ha dividido a los ciudadanos por su origen, la libertad no existe.

Siendo originaria de un país del tercer mundo yo no tengo la libertad de mudarme a Katmandú si me diera la gana, antes tendría que presentar requisitos y fondos económicos, además de motivos mayores a “me da la gana” y por su puesto razones de fuerza mayor que aseguren mi regreso sin dejar dudas de que no intentare quedarme en el nuevo destino. Por lo tanto no soy igual, no puedo despertar una mañana y pensar en la China como destino laboral (suponiendo que hablase mandarin) y soñar siquiera que lo conseguiría con mi cuenta bancaria y mis precarias posesiones.

Entonces, para darle forma a lo que intento decir, si lo que busco es la libertad, el requisito previo es ser igual (teóricamente hablando) y una manera que encuentro para ser igual es siendo parte de un país del primer mundo, estos ciudadanos con todas las complicaciones a las que tienen que hacer frente están mas cerca de la igualdad que el resto, tan simple como eso. Optar por un pasaporte-llave que me permita trasladarme de un destino a otro sin mayores explicaciones.

Culturalmente y sobre todo sentimentalmente, nunca renunciaría a mi patria, ese pedazo de tierra que me ha dado todo lo que soy, todo lo que realmente valoro. Bajo esta perspectiva, jamás y lo digo en mayúsculas JAMAS dejare de ser boliviana, sin embargo legalmente, renunciaría a mi nacionalidad para dar el primer paso hacia la libertad. Siendo ciudadana de primer mundo.

Es posible y casi una realidad que el día que lo consiga regrese a mi país y nunca mas salga de casa, pero tendré la opción de hacerlo, seré libre de hacerlo. Y como cualquier ser humano pensaría en dotar a mi -posible y no tan segura descendencia- de la misma oportunidad.

Y desde este punto de vista me parece absurdo quitarle la oportunidad a quien la tiene, pues no todos los niños nacidos en el primer mundo pueden optar por la nacionalidad del país receptor, ejemplo del que dispongo con conocimiento de causa es Suiza. También es cierto que las leyes no se han escrito para beneficiar a las mayorías (en mi país por lo menos) pero los mas perjudicados con esta ley serán los de menores recursos que viven fuera del país, precisamente esos a los que se supone representa el actual gobierno.

El resto de mis pensamientos se quedan en el tintero, pues nacieron venenosos como una serpiente de cascabel…

sss sss sss


lunes, 10 de agosto de 2009

Rompecabezas del absurdo

Desde los inicios como patria, Bolivia se ha caracterizado por ser un conjunto de ciudadanos migrantes, los ciclos y los destinos varían, pero básicamente casi todos tenemos un familiar o amigo que vive fuera del país.

Los destinos “naturales” por cercanía han sido Argentina, Brasil y Chile, que dependen sobre todo de la estabilidad económica que puedan ofrecer. Estados Unidos con su sueño americano ha sido el destino para los más atrevidos y luego del corralito de la Argentina, decidimos saltar de la mano de nuestros vecinos en busca de mejores sueños hasta Europa.

A pesar de que la mayoría somos gente que regresa al país, en EEUU se habla de una segunda generación en edad laboral establecida legalmente. Pero básicamente nos vamos en busca de oportunidades y tarde o temprano regresamos al hogar.

Estas migraciones han sido en su mayoría masculinas y el país siguió adelante, el mundo siguió girando, nada cambio: los bolitas nos llenamos de palabras extranjeras y aprendimos del mundo escuchando las anécdotas de los viajeros. A nadie parecía importarle, bastaba con que envíen puntualmente las remesas -que poco a poco se fueron convirtiendo en parte importante del PIB-. Se emitieron eventualmente reportajes que nos escandalizaban sobre las camas calientes o sobre temas de migración en el horario educativo de las 12 de la noche.

¿Qué ha cambiado?

A mi modo de ver y en las palabras menos groseras que el mal humor momentáneo me permite, lo que ha cambiado hoy por hoy es que las bolsas de parir bolivianitos se han ido. (la migración se ha vuelto mayoritariamente femenina) Y el hombre no ha podido con su función de pilar familiar, no quiero entrar en este tema pues no lo he estudiado, a simple vista las familias se están desintegrando, los abuelos están muy cansados para hacerse cargo de adolescentes que no terminan de estudiar pero exigen el celular de moda, solventado por la culpa materna que se parte el lomo para que sus hijos sean inútiles bien vestidos.

No es la primera vez que la gente migra. Es irónico que bajo el primer gobierno del pueblo se haya incrementado el número de migrantes dejando poco pueblo para gobernar.

No se trata de una novedad, sin embargo el contraataque ha sido brutal. Se ha dictado una ley para los no natos (en un país donde -una ironía más- no se acepta el aborto para “defender” los derechos de los sin nacer) Esta ley dicta que los niños nacidos de padres bolivianos, estén donde estén, son bolivianos.

Y todo puede regresar a la falsa calma, los niños engrosaran la lista del Censo nacional, el gobierno agradecerá la remesa puntual e iniciaremos una nueva tradición de heredar en el extranjero la incapacidad de moverte en el mundo.

Porque no se trata de criticar, abandonar o negar la bolivianidad que corre por nuestras venas. Se trata de que quienes hemos salido sabemos lo duro que es el exilio y me imagino será peor siendo un indocumentado. Así que darle un pasaporte a un bebe es para nosotros darle la llave del mundo para que en su mayoría de edad se vaya a la mismísima mierda si así lo quiere y una vez ahí, no le observen la falta de visa y no sea deportado con un expediente bajo el brazo y “tres fotos de frente por favor”.

Tal parece que la idiosincrasia boliviana se resume en la frase de una canción de hace más de una década atrás…

“Si esta vivo hay que ahogarlo
Si está arriba hay que hundirlo
Si esta a un lado a empujarlo
¿Si no esta?...”

RH O+ de Octavia


miércoles, 5 de agosto de 2009

Puro cuento...

Esta es la historia de una princesa que nació para ser reina, como otras, tuvo una infancia difícil que incluía un embrujo y la consecuente adopción por una pareja de aldeanos que la educaron -con mucho amor- bajo las duras normas de la vida del campo. Llegada la edad debutante regresó al reino al que pertenecía para prolongar la costumbre familiar de casarse con un príncipe azul.

Ella que había aprendido como la mejor a sobrevivir las tempestades del campo, falló la primera prueba en la que no debía quedarse dormida sobre el colchón que escondía debajo un guisante. Así que tuvo que recurrir a la prueba de ADN para demostrar su procedencia… dando lugar a un cotilleo general en el palacio. “Empezamos con mal pie” se repetía, sin embargo, mantenía la esperanza de la segunda oportunidad.

En bailes y reuniones sociales era un esperpento que no conseguía mantener el ritmo ni las conversaciones coloquiales. Los paseos por la pradera en busca de un coro general de animales pintorescos tampoco eran su fuerte y pensaba, si existiera la manera de conocerlo en un lugar agradable, sin presiones… Porque la tradición familiar le había instalado una voz interior que murmuraba repitiendo una y otra vez “It´s time to get married” en ingles, es cierto, es que es bien sabido que las princesas de sangre real son políglotas, o por lo menos lo son sus conciencias, a veces también recibía palabras como “capuchino” o “saudade” pero estaba segura de que se trataba de interferencias provenientes de la conciencia de alguna princesa extranjera.


sábado, 1 de agosto de 2009

Conejos suicidas

A veces mi humor es bastante negro...
...Y lo peor de todo es que lo disfruto.

miércoles, 22 de julio de 2009

Where you lead

sábado, 11 de julio de 2009

Apologia de una Bruja potencialmente anarquista

No lo decidió de la noche a la mañana, sopesó alternativas una por una, elaboró extensas listas de pros y contras y luego de la respectiva valoración no encontró razón alguna que le obligara a mirar atrás. Maletas en mano se permitió el último acto sentimental y emitió un suspiro nostálgico mientras decía adiós con la mano a su querido “Había una vez” rumbo al añorado “Lugar lejano”.

Con aplicación estudiantil leyó todas las guías de la “Witch on the road” memorizó programas del “Magical Geographic” en los que se detallaba su destino. Pero nada la preparó para lo que le tocó vivir: Interrogatorio en aduanas exigiendo el permiso –“actualizado y sellado en la embajada por triplicado, por favor”- de la Portación de varitas mágicas, registro internacional de Tenencia de polvos mágicos y vacunas especiales que le autorizaran el ingreso de “Ingredientes vivos”.

El siguiente paso: Buscar trabajo. Gracias a la acumulación de conocimiento familiar, era experta en la preparación de pócimas, no existía en el mundo una receta que no pudiera seguir, sin embargo, ella soñaba con escribir alguna; crear la pócima perfecta con resultados asombrosos. Pero “Había una vez” era tajante en cuanto a sus leyes,

- Los príncipes Debían ser azules.
- Las brujas Seguían las recetas. Y
- Los libros las Escribían y dictaban.

Por de más esta explicar que no era un trabajo remunerado, preparar pócimas era la obligación de una bruja bien comportada.

Cuando intentaba explicar los motivos por los que dejó atrás su terruño elegía la explicación simple: TRABAJO. Pero esta palabra tenía el don de convertirse en ovillo que se desenredaba para guiarla hacia lo más profundo de sus sentimientos.

“Había una vez” le pagaba en orgullo –falsa moneda- a cambio de su trabajo de preparadora de pócimas su familia recibía una razón que le permitía alimentar el orgullo familiar, pero nada que se pudiera intercambiar en el mercado bursátil. Y es bien sabido que no se puede vivir del orgullo, pues la única manera de prepararlo es al horno y a la larga es dañina para el hígado.

Entonces pensaba en RETRIBUCIÓN JUSTA y aún así era una respuesta incompleta. En un “Lugar lejano” le otorgaban una retribución conveniente por su jornada laboral lejos del fogón. Ésta le permitía vivir dignamente y ahorrar una que otra moneda para sus vacaciones en Oz. Con todo eso, la verdadera palabra que resumía sus razones era OPORTUNIDAD, carente de sentido si no se daban mayores explicaciones.

Ella quería la oportunidad de trabajar donde se sintiera útil (creando pócimas), recibir retribución justa y ser reconocida por su trabajo como un individuo, lejos de su género, origen o condición. Quería ser parte del mundo como una pieza de un puzzle y no como carne de cañón como le había tocado ser por herencia.

Tal como siguen las historias que ocurren en estos lugares, pasaron más de mil años y la Bruja apátrida no perdía la esperanza. Cada tanto llegaba a sus manos la noticia de que más brujas participaban en el proceso de creación de pócimas: Como talladoras del atril donde se acurrucaba un libro; Como hábiles tejedoras de sus hojas mágicas; Incluso alguna, la más preparada, llegó a diseñar los dibujos de la portada. Aunque la llenaba de orgullo sabía que no era suficiente y que casi se convertía en farsa, en realidad ninguna bruja tenía la tinta del poder en sus manos.

Y el estancamiento le preocupaba, sobre todo al escuchar a jóvenes hechiceras –hijas de brujas pioneras en el trabajo lejos del fogón- decir que al crecer volverían a sus raíces, como las abuelas suyas a repetir conjuros y memorizar ideas. Porque no tenía sentido la doble jornada, porque se estaban perdiendo los valores familiares, porque si insistían en trabajar fuera de casa el sistema económico colapsaría, porque la sola idea las dejaba agotadas, porque no palpaban un avance real de su condición de brujas… porque no les daba la gana.

Tenía entonces ganas de explotar, de organizar mítines y repartir panfletos o escribir el maravilloso conjuro que solucionaría el conflicto… pero la impotencia le ganaba la partida, en las tardes de sol añoraba el hogar y sentía deseos de regresar, preguntar a la Malvada Bruja del Oeste por el diseñador de sus zapatitos de rubí, repetir que no hay nada como el hogar y regresar a donde las cosas no cambian para seguir contando historias intemporales que empiezan con tres palabras mágicas:

“Había una vez”…