-Imagínate, una ruleta en la que en lugar de casillas con números existieran situaciones, todo un libreto de cosas que te pueden ocurrir, y cada persona del mundo es un jugador que cae en estas casillas, por eso es que nos suelen suceder casi las mismas cosas pero no en el mismo orden exactamente, algunas coincidencias (como el amor desinteresado y supuestamente eterno de la juventud) son meras coincidencias, hay gente que lo conoce a los sesenta o setenta años, esto también sería una explicación válida para demostrar porque existen cosas que solo les suceden a unos pocos, casillas poco alcanzables…
Cuando se conocen las debilidades del oponente es más fácil dar con argumentos irrefutables, piensa mientras sonríe casi imperceptiblemente y dice,
- No es tan lógico, si te pones a pensar que siendo un círculo cada casilla tendría la misma probabilidad de ser alcanzada por lo tanto invalidaría tu teoría de las situaciones menos comunes…
Mantiene un poco la respiración, como si intentara sacar un cálculo mental que no es capaz de realizar, trantando de llenar el silencio que puede significarle perder la discusión y responde;
- Pero no has pensado en cosas que afectarían el cálculo como la velocidad del lanzamiento, el lugar de partida y esas cosas que estoy mas que segura no sabes calcular…
Sabiéndose perdida dentro de su misma trampa, ladea un poco la cabeza buscando una manera de llevar la situación a su terreno, se limpia la nariz para darse unos segundos de ventaja pues sabe que ella tampoco está en situación de continuar la conversación sin una respuesta previa.
- Puede ser, pero para mi la vida tiene un toque mas social y menos matemático, para mi es como un circo, un espectáculo, donde hay quienes les toca ser protagonistas y a otros simples espectadores.
Un ligero movimiento en las orejas, le sucede siempre que le desilusionan cambiando el tema en una conversación que está a punto de ganar, no le queda mas remedio que buscar la manera de invalidar la nueva ruta y mueve las manos en el aire para darle fuerza a sus argumentos,
- Entonces tendríamos que aceptar que muchos de nosotros no llegaríamos a ser protagonistas nunca y la vida transcurriría a través de otros, me parece una idea muy triste.
La ha puesto nerviosa, lo sabe, con una mirada rápida contabiliza sus pertenencias mientras se levanta y respira profundamente como aquel profesor suyo que se tomaba pausas entre palabra y palabra para crear un mayor suspenso,
- Pero no del todo absurda, pues si la realidad es tan solo aquello que recordamos o transmitimos a las nuevas generaciones, deben existir testigos de esta danza, para que la puedan contar y por lo tanto otorgarles existencia a los protagonistas.
En cuestión de segundos las espaldas se llevan las nuevas palabras que continúan el diálogo, pero la idea se queda acompañando a unos ojos redondos que intentan vanamente retener unas lágrimas. Sería una buena explicación, piensa mientras busca un kleenex en la cartera, tal vez ha nacido para ser testigo y las ideas que vienen a su cabeza no son premoniciones ni sueños absurdos, se trata simplemente de que ha visto el espectáculo completo y puede casi adivinar cual es el siguiente acto, claro que si puede adivinarlo tendría que aceptar un poco de la idea de que la vida es un guión escrito sea en una ruleta o en un circo.
Pero así… así podría explicarse porque -haga lo que haga- se encuentra en la sombra a un lado del espectáculo principal… tal vez sea solo cuestiones del destino y tenga a su cargo escribir historias para que no queden en el olvido, tal vez no sea necesario que se convierta en Casandra y pueda ser simplemente un testigo que se resiste a ser mudo.